Queja formal y daño operativo
Los Sultanes de Monterrey presentaron una queja formal ante la Liga Mexicana de Beisbol tras la suspensión del primer juego de su serie de playoffs frente a los Charros de Jalisco, detenida por una tormenta con lluvia y granizo en el Walmart Park. La directiva sostiene que el inicio pudo retrasarse para evitar el riesgo, pero el jefe de umpires, Vicente Madero, ordenó mantener el horario. La lluvia llegó minutos después y dejó el campo inhabilitado.

Más allá del partido perdido, el reclamo apunta a una decisión que alteró toda la serie y generó costos adicionales para el club, estimados en cerca de un millón de pesos. En un arranque de postemporada, ese tipo de fallo pesa no solo por lo deportivo: también pone bajo presión la autoridad arbitral y la capacidad de la LMB para resolver con rapidez sin abrir dudas sobre su criterio operativo.
Lo que puede venir
La liga deberá revisar antecedentes y reglamento para definir si impone multas, apercibimientos o una medida mayor contra el cuerpo arbitral. Mientras tanto, la serie quedó reprogramada y Monterrey ya arrastra una desventaja logística en una llave que debía arrancar limpia. El conflicto, más que un incidente aislado, deja expuesta la fragilidad de las decisiones preventivas en una postemporada donde el clima también juega.
