Javier Tebas, presidente de LaLiga, ha instado públicamente a la dimisión de Gianni Infantino como presidente de la FIFA. A través de un comunicado difundido en redes sociales el 1 de agosto de 2026, Tebas afirma que la retirada de la propuesta para privatizar competiciones de la FIFA representa solo un paso parcial y no resuelve los problemas de gobernanza del organismo rector del fútbol mundial.
El dirigente español considera que Infantino no debe continuar al frente de la institución. El texto comienza de forma directa con la frase “Infantino no debe continuar” y subraya que las confederaciones, asociaciones, ligas y jugadores no deberían dar por cerrado el debate tras la retirada de esa iniciativa.
Contenido del comunicado difundido
En el mensaje, Tebas reconoce que la decisión de retirar la propuesta de privatización constituye una buena noticia. Sin embargo, advierte que limitarse a este hecho supondría un error grave porque el fondo del conflicto radica en el modelo de gobernanza actual. Según el presidente de LaLiga, ese modelo concentra poder, reduce los mecanismos de control y margina a los actores directamente afectados por las decisiones.
Tebas enumera varios episodios que, a su juicio, ilustran las deficiencias estructurales. Entre ellos menciona la retirada de una tarjeta roja tras intervención política, la investigación abierta en el Congreso de Estados Unidos que ha solicitado la comparecencia de Infantino por supuestas conductas graves, la retirada de acusaciones en antiguos casos de corrupción, los elevados precios de las entradas para el Mundial y la aprobación de cambios en el calendario internacional sin diálogo suficiente con las partes implicadas.

Antecedentes de la tensión entre LaLiga y la FIFA
Las relaciones entre LaLiga y la FIFA han atravesado periodos de fricción en los últimos años. Las discrepancias sobre el calendario de partidos, la creación de nuevas competiciones y la distribución de ingresos han sido recurrentes. Tebas ha defendido en múltiples ocasiones la necesidad de proteger el equilibrio competitivo y los intereses de las ligas nacionales frente a iniciativas impulsadas desde Zúrich.
La propuesta de privatización de competiciones de la FIFA, presentada semanas antes, generó rechazo inmediato en varios sectores del fútbol europeo. La retirada posterior se interpretó como una respuesta a esa presión, aunque Tebas insiste en que el problema trasciende una sola medida y afecta al funcionamiento institucional del organismo.
Argumentos sobre el modelo de gobernanza
Según el comunicado, el origen de las tensiones no reside en decisiones aisladas sino en una estructura que limita los contrapesos. Tebas sostiene que las decisiones deben tomarse tras evaluar su impacto deportivo, económico y social, y no de forma unilateral. Propone un cambio de liderazgo que permita modernizar los mecanismos de control y recuperar credibilidad institucional.
El texto concluye recordando que retirar una propuesta no borra los antecedentes y que el debate sobre el gobierno del fútbol mundial debe continuar. Esta postura coincide con críticas previas de otras ligas europeas sobre la falta de transparencia en ciertos procesos de la FIFA.
Reacciones y contexto internacional
Hasta el momento, la FIFA no ha emitido una respuesta oficial al comunicado de Tebas. Otras organizaciones, como la UEFA y varias ligas nacionales, han mantenido posturas reservadas, aunque en ocasiones anteriores han expresado preocupación por la concentración de poder en Zúrich. El Congreso de Estados Unidos mantiene abierta una investigación que podría requerir la comparecencia de Infantino, un factor que añade presión institucional.
El calendario internacional y las nuevas competiciones siguen generando debate entre clubes, jugadores y federaciones. La posición de Tebas refleja el interés de LaLiga por preservar un modelo que, según argumenta, garantice la sostenibilidad económica de las competiciones nacionales y evite decisiones que puedan afectar el espectáculo y los ingresos de los clubes.
La exigencia de dimisión plantea un escenario de incertidumbre sobre el futuro liderazgo de la FIFA. Cualquier transición requeriría el apoyo de las confederaciones y asociaciones miembro, un proceso que históricamente ha estado marcado por negociaciones complejas y equilibrios de poder regionales.
