Cinco capitanes integran el primer equipo del Barça: Ter Stegen, Araujo, Raphinha, De Jong y Pedri. Dos de ellos generan preocupación interna por actitudes que han tensado las relaciones con la directiva. Ter Stegen protagonizó un pulso con el club tras lesionarse, rechazando la estimación de baja superior a cuatro meses y oponiéndose al fichaje de Joan García. La disputa derivó en la retirada temporal de su brazalete, resuelta solo por intervención de Laporta.

La salida del alemán se ha complicado: el Barça cubre el 90 % de su ficha y asume gastos fiscales extras por doble residencia, mientras Ter Stegen exige garantías legales antes de ceder al Ajax. Paralelamente, De Jong regresó lesionado del Mundial tras jugar con rotura del ligamento lateral interno de la rodilla. El club cuestiona tanto la decisión del seleccionador Koeman como la del propio jugador, que rechazó la opción quirúrgica y priorizó el torneo pese al riesgo evidente. Esta irresponsabilidad deja al centrocampista fuera hasta final de año y erosiona la confianza institucional en ambos capitanes.
Estas fricciones reflejan un problema estructural: la gestión de lesiones y contratos de jugadores clave compromete la planificación deportiva y la cohesión del vestuario en un momento de reconstrucción.
