El Athletic inició su pretemporada con un amistoso ante el Derio en Portugalete, pero el verdadero protagonista fue Edin Terzic. El nuevo entrenador alemán acaparó todas las miradas desde su llegada al banquillo, marcando el inicio de una etapa distinta tras cuatro años con Ernesto Valverde.
El autobús del equipo llegó con una hora de antelación y los aficionados, especialmente los más jóvenes, ya coreaban su nombre. Terzic respondió con su habitual sonrisa, firmando camisetas y recibiendo elogios como “guapo” sin mostrar dificultades con el idioma. Esta cercanía inicial contrasta con la imagen más intensa que mostró en los primeros entrenamientos en Lezama.

Lo más llamativo fue el tamaño del cuerpo técnico: diez miembros acompañaron a Terzic, superando incluso el número de suplentes. Esta estructura amplia sugiere un enfoque organizado y detallista que podría definir su estilo. Durante el partido permaneció calmado, tomando notas al estilo de su predecesor y solo interviniendo a media parte para ajustar posiciones defensivas.
La jornada terminó con una invasión de campo donde Terzic se convirtió en el centro de las fotografías. Su capacidad para conectar con la afición desde el primer día y la solidez de su equipo de trabajo indican que el club ha apostado por un perfil que combina carisma y método.
