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The Times acusa a Infantino de ofrecer la final a Marruecos

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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habría ofrecido a Marruecos albergar la final del Mundial de 2030 a cambio de que la Federación africana expresara públicamente su respaldo a su continuidad al frente del organismo. La acusación, difundida este miércoles por el diario británico The Times, sitúa de nuevo al dirigente en el centro de una crisis institucional y política que amenaza con afectar a la organización del torneo.

Según la información publicada por el periódico, Infantino habría planteado esta posibilidad durante su estancia en Rabat, donde mantenía reuniones con socios y representantes vinculados al fútbol marroquí. El supuesto intercambio consistiría en apoyar la permanencia del presidente de la FIFA a cambio de trasladar a Casablanca el partido decisivo del campeonato, previsto actualmente dentro de una candidatura conjunta de España, Portugal y Marruecos.

Una acusación basada en un supuesto intercambio

The Times sostiene que el presidente de la FIFA está tratando de convencer a distintos países para que emitan declaraciones de apoyo mientras crece la presión para que abandone el cargo. En ese contexto, la oferta a Marruecos habría sido concebida como una herramienta para obtener un respaldo público de peso dentro del fútbol africano y reforzar la posición de Infantino frente a sus críticos.

La información describe la operación como una maniobra política, aunque no aporta en el texto difundido detalles públicos sobre un documento, un acuerdo formal o una declaración oficial que confirme la existencia de la propuesta. Por ello, el supuesto ofrecimiento debe entenderse, por el momento, como una acusación periodística pendiente de aclaración por parte de las instituciones y personas implicadas.

Una pancarta sobre Ceuta y Melilla reabre el debate político en un estadio de Fez

Ni la FIFA ni la Federación Marroquí de Fútbol aparecen, en la información de referencia, con una respuesta que confirme o rechace la versión. Tampoco se detallan las condiciones concretas de una eventual modificación de la sede de la final. Cualquier cambio de ese alcance exigiría coordinar decisiones deportivas, logísticas y políticas entre los países organizadores y los órganos competentes de la FIFA.

La final, punto sensible del Mundial 2030

La sede de la final es uno de los elementos con mayor carga simbólica y económica de cualquier Copa del Mundo. En el caso de 2030, el torneo fue adjudicado a una candidatura que reúne a España, Portugal y Marruecos, con varios partidos conmemorativos en Argentina, Paraguay y Uruguay por el centenario de la competición. La distribución definitiva de los encuentros, incluida la final, se ha convertido desde el inicio en una cuestión especialmente delicada para los países europeos y africanos implicados.

El estadio Santiago Bernabéu, en Madrid, ha sido señalado como uno de los principales escenarios aspirantes a acoger el partido por el título. El recinto cuenta con una amplia capacidad, experiencia en grandes acontecimientos y una infraestructura renovada. Casablanca, por su parte, aspira a consolidarse como uno de los centros deportivos más importantes de África y proyecta la construcción o modernización de instalaciones capaces de albergar encuentros de máxima relevancia internacional.

Si la versión publicada por The Times fuera confirmada, España sería la parte más directamente perjudicada, porque perdería la posibilidad de celebrar el encuentro central del campeonato. Sin embargo, la elección de la sede no depende únicamente de una decisión personal del presidente de la FIFA. También intervienen compromisos entre federaciones, criterios técnicos, acuerdos comerciales, capacidad hotelera, transporte, seguridad y el equilibrio político entre los países anfitriones.

Infantino afronta una etapa de presión creciente

La supuesta propuesta se conoce en un momento de especial tensión para Infantino. Desde su llegada a la presidencia de la FIFA, el dirigente ha defendido una expansión de la competición y una mayor centralización de las decisiones estratégicas del fútbol mundial. Ese modelo le ha permitido consolidar alianzas en distintas confederaciones, pero también ha generado críticas por la concentración de poder y por la forma en que se negocian las grandes decisiones del organismo.

La referencia de The Times a una campaña de apoyos sugiere que la crisis no se limitaría a una disputa sobre la sede de la final. El punto central sería la legitimidad política de Infantino y su capacidad para conservar el respaldo de las federaciones nacionales y continentales. En el sistema de la FIFA, esas alianzas resultan decisivas en los procesos electorales y en la aprobación de resoluciones que afectan al calendario, las competiciones y la distribución de recursos.

Conviene diferenciar, no obstante, entre una negociación política, habitual en la gestión de una organización internacional, y un eventual intercambio de favores incompatible con las normas de gobernanza. Para establecer si existió una conducta irregular sería necesario conocer quién formuló la oferta, en qué términos, ante qué interlocutores y si estuvo vinculada explícitamente a una declaración de apoyo. Sin esos elementos, la denuncia plantea una hipótesis grave, pero todavía no permite extraer conclusiones definitivas.

La organización del torneo queda bajo escrutinio

Más allá de la situación personal de Infantino, la polémica puede aumentar la presión sobre el proceso de preparación del Mundial 2030. Los países anfitriones deberán demostrar que las decisiones sobre sedes responden a criterios transparentes y previamente establecidos. Una disputa pública por la final podría complicar la coordinación entre Madrid, Lisboa y Rabat y alimentar las dudas sobre el reparto de partidos y beneficios económicos.

La FIFA tendrá ahora que afrontar el debate con información verificable. Una respuesta institucional debería aclarar si se habló de modificar la sede de la final, si existe algún compromiso previo con el Santiago Bernabéu y qué procedimiento se aplicaría para cambiar la planificación del torneo. Hasta que esas explicaciones lleguen, la acusación publicada por el diario británico seguirá siendo un nuevo foco de controversia para una organización que vuelve a estar bajo intenso escrutinio internacional.

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