Thiago Mendes y Neymar volvieron a cruzarse este domingo en el estadio Sao Januario y el breve saludo previo al partido entre Vasco da Gama y Santos terminó convirtiéndose en la escena más comentada de la jornada. El capitán del equipo carioca evitó estrechar la mano del delantero de Santos, un gesto que reactivó una rivalidad conocida en el fútbol brasileño y que tiene su origen en un episodio mucho más grave ocurrido en Francia en 2020.
La escena se produjo antes del encuentro correspondiente a la fecha 23 del Brasileirao 2026. Neymar se acercó a saludar a los futbolistas rivales, como suele ocurrir en los protocolos previos al inicio, pero Mendes no respondió al gesto. La imagen circuló con rapidez y volvió a poner bajo la lupa una relación marcada por choques deportivos, declaraciones incómodas y una tensión que no se ha disipado con el paso del tiempo.

El origen está en una lesión en 2020
El punto de quiebre se remonta al 13 de diciembre de 2020, cuando Mendes jugaba para el Lyon y Neymar defendía al Paris Saint-Germain. En los minutos finales de aquel partido de Ligue 1, el mediocampista brasileño cometió una entrada muy fuerte sobre el tobillo izquierdo del atacante. Neymar tuvo que abandonar el campo en camilla y entre lágrimas, una imagen que marcó aquel encuentro y dejó una huella evidente en la relación entre ambos futbolistas.
En un primer momento, el árbitro mostró tarjeta amarilla, pero tras revisar la acción en el VAR cambió la decisión y expulsó a Mendes con roja directa. Más tarde, el jugador recibió una sanción de tres partidos y pidió disculpas de forma pública. Desde entonces, cada enfrentamiento entre ambos cargó con la memoria de esa jugada, que no solo tuvo consecuencias disciplinarias, sino también un peso simbólico en la percepción mutua entre dos figuras del fútbol brasileño.
Roces en Brasil y frases que dejaron marca
El regreso de ambos al fútbol brasileño reactivó el conflicto en el terreno deportivo. Neymar y Mendes volvieron a enfrentarse en un partido entre Santos y Vasco da Gama y durante ese duelo se registraron varios roces. Incluso hubo intercambio de palabras en el entretiempo, lo que confirmó que la tensión iba más allá de una disputa aislada en el campo. Después de aquel encuentro, Neymar criticó con dureza al mediocampista y llegó a decir que “siempre intenta hacerse el duro”, además de calificarlo de “idiota”.
Por su parte, Mendes sostuvo que su intención era pedir respeto dentro del partido, una respuesta que buscó trasladar la discusión al plano del juego y no de la confrontación personal. Esa diferencia de lecturas ayuda a entender por qué el saludo ignorado en Sao Januario no fue un simple gesto de protocolo, sino la prolongación de un conflicto que mezcla una lesión severa, antiguos cruces y una convivencia fría dentro de la competencia local.
Un gesto breve, un contexto largo
El episodio de este domingo muestra cómo ciertos antecedentes siguen condicionando las interacciones entre jugadores incluso años después. En apariencia, se trató de una escena mínima: una mano extendida que no encontró respuesta. Sin embargo, la reacción inmediata del entorno futbolístico y la velocidad con la que se viralizó revelan que el asunto tiene más carga histórica que espontaneidad del momento. La rivalidad ya no depende únicamente de lo que ocurrió en un partido concreto, sino de una secuencia de hechos que ha ido acumulando desconfianza y distancia entre ambos.
En un campeonato donde el contacto entre estrellas del país suele amplificarse fuera del campo, este cruce vuelve a recordar que el fútbol conserva memorias muy largas. Thiago Mendes y Neymar compartieron escenario otra vez, y la ausencia de cordialidad volvió a dejar claro que el episodio de 2020 sigue siendo el eje de una relación que, por ahora, no muestra señales de normalización.
