Las tormentas eléctricas en Nueva Jersey obligaron a España a cancelar su último entrenamiento antes de la final del Mundial contra Argentina. La Federación Española anunció la suspensión tras detectar rayos dentro del radio de seguridad de 13 kilómetros, conforme al protocolo estadounidense que exige demoras de al menos media hora. Los jugadores realizaron solo una sesión de activación en instalaciones interiores mientras los medios esperaban bajo refugio improvisado.

Argentina enfrentó condiciones similares en Morristown, a diez kilómetros. La lluvia y los truenos postergaron la práctica casi cincuenta minutos, pero la intensidad bajó y el plantel de Lionel Scaloni pudo completar ejercicios con balón en el campo. Los tres porteros disputaron partidos de futvóley durante los quince minutos abiertos a la prensa.
Impacto diferenciado y humo residual
El humo de incendios canadienses ya había perturbado las rutinas de ambas selecciones los días previos. La lluvia de este sábado contribuye a dispersar esas partículas y reduce riesgos respiratorios para el partido en East Rutherford. España, más afectada por la cancelación total, depende ahora de ajustes internos para mantener la frescura física, mientras Argentina logró preservar parte de su preparación al aire libre. Los protocolos de seguridad estadounidenses marcaron así una diferencia operativa clara entre los campeones de Europa y los vigentes campeones del mundo.
