Teresa Resch, presidenta del Toronto Tempo, vivió la confirmación definitiva de su proyecto cuando vio a un aficionado con la camiseta del equipo. El 8 de mayo de 2026, la decimocuarta franquicia de la WNBA disputó su primer partido oficial en el Coca-Cola Coliseum ante 8.142 espectadores sin entradas disponibles. Cinco días después llegó la primera victoria contra Seattle Storm.
Crecimiento explosivo y modelo canadiense
La WNBA atraviesa una fase de expansión acelerada: el valor medio de las franquicias supera los 400 millones de dólares y el nuevo convenio colectivo elevó el salario mínimo a 270.000 dólares. Toronto Tempo aprovechó este contexto para construir su plantilla durante las negociaciones laborales, incorporando jugadoras de nueve nacionalidades y apostando por talento internacional como Marina Mabrey y María Conde. La marca Tempo surgió de un concurso con 10.000 canadienses y se consolidó con colores burdeos y azul, evitando nombres tradicionales.

La estrategia de Resch combina rendimiento deportivo inmediato con conexión comunitaria: partidos en Montreal y Vancouver agotaron localidades y el documental con Serena Williams y Ryan Reynolds capturará el proceso de creación. Este enfoque demuestra que la entrada de Canadá en la liga no responde solo a la demanda local, sino que refuerza la globalización de una competición que ya atrae 47 millones de espectadores en Estados Unidos.
