Valentino Rossi cumple este 18 de agosto tres décadas desde su primera victoria mundialista, lograda en Brno en 1996 con apenas 17 años. Aquel triunfo en 125 cc, por delante de Jorge Martínez “Aspar” y Tomomi Manako, abrió una carrera que convirtió al italiano en una de las figuras decisivas de la historia del motociclismo.
El inicio de una era
La victoria checa no fue un episodio aislado, sino el primer indicio de una longevidad excepcional. Rossi terminó su trayectoria con 115 triunfos y 235 podios en 432 grandes premios, cifras que lo sitúan sólo por detrás de Giacomo Agostini en número de victorias. Su dimensión histórica también descansa en una singularidad difícil de repetir: es el único piloto que conquistó los títulos de 125, 250, 500 cc y MotoGP.

Su palmarés refleja tanto dominio como capacidad de adaptación. Ganó 89 veces en la categoría reina, donde obtuvo siete de sus nueve coronas, y triunfó en circuitos emblemáticos de Europa, Asia, Oceanía y América. Sólo Austin, MotorLand Aragón y el Red Bull Ring quedaron fuera de su lista de victorias entre los 33 trazados que conoció en el Mundial.
Un legado más allá de las cifras
La última victoria llegó en Assen en 2017, 21 años después de Brno, cuando superó a Danilo Petrucci por 63 milésimas y relegó a Marc Márquez a más de cinco segundos. Ese contraste resume su alcance competitivo: Rossi fue campeón de distintas generaciones y siguió ganando frente a rivales surgidos mucho después de su debut. Retirado en 2021, mantiene una influencia que excede los registros: su carisma, celebraciones y rivalidades ayudaron a ampliar la proyección global de MotoGP sin separar el espectáculo de una exigencia deportiva sostenida durante 26 temporadas.
