La segunda edición del Trote Motivacional reunió a más de 1600 personas en Cayma para conmemorar el Día Nacional del Deporte y las Fiestas Patrias. La actividad partió desde dos puntos distintos —la plaza Francisco Bolognesi para las Fuerzas Armadas y la Plaza de Cayma para la sociedad civil— y culminó en el estadio Carlos Alfredo Villanueva-Umacollo. Tras la carrera se ofrecieron presentaciones artísticas, demostraciones de billar y capoeira. La presidenta del Consejo Regional del Deporte, Glissolym Montaño, destacó la presencia de personas con discapacidad y el propósito de promover un Perú sin racismo a través del Ministerio de Cultura.

La cifra de participantes supera ampliamente la primera edición y revela un interés creciente por actividades deportivas colectivas que combinan conmemoración patriótica y ejercicio físico. Sin embargo, el valor real del evento no reside solo en la cantidad de asistentes, sino en la forma en que integra a actores institucionales, militares y civiles en un mismo espacio. Esta convergencia genera preguntas sobre la sostenibilidad de tales iniciativas y su capacidad real para modificar hábitos deportivos a largo plazo.
La convergencia militar-civil como mecanismo de cohesión
La participación de las Fuerzas Armadas en un trote civil no es un detalle menor. En contextos regionales donde la confianza institucional fluctúa, la presencia uniforme de militares junto a ciudadanos comunes puede funcionar como puente simbólico. El punto de partida diferenciado —plaza Bolognesi para uniformados y Plaza de Cayma para civiles— muestra una organización que respeta jerarquías institucionales mientras busca un destino común. Esta estructura logística facilita la coordinación y reduce fricciones operativas, pero también plantea si la integración se mantiene solo durante el trayecto o si se traduce en programas conjuntos posteriores.
Experiencias similares en otras regiones peruanas, como los trotes patríoticos escolares en Trujillo, indican que la repetición anual genera reconocimiento social y visibilidad mediática. No obstante, los datos del Instituto Peruano del Deporte revelan que el aumento de eventos masivos no se correlaciona directamente con incrementos sostenidos en la práctica deportiva regular de la población adulta. La brecha entre la efervescencia puntual y la adherencia continua constituye el primer desafío estructural que enfrenta este tipo de convocatorias.
La inclusión de personas con discapacidad: alcance y límites
La mención explícita a la participación de personas con discapacidad introduce un componente de política pública que merece examen detallado. El Ministerio de Cultura promueve la campaña “Perú sin racismo”, y el trote se presenta como una extensión de ese discurso. Sin embargo, la inclusión efectiva requiere más que presencia física: exige adecuaciones de ruta, señalización accesible y acompañamiento técnico. Hasta ahora no se han publicado evaluaciones que midan si estas condiciones se cumplieron o si la experiencia resultó satisfactoria para los participantes con discapacidad.
Desde la perspectiva de las organizaciones de personas con discapacidad, eventos de este tipo pueden servir como plataforma de visibilidad, pero también corren el riesgo de convertirse en actos aislados sin continuidad presupuestaria. Los clubes deportivos adaptados en Arequipa suelen operar con recursos limitados y dependen de convenios interinstitucionales que rara vez se renuevan automáticamente. Si el trote motivacional no deriva en alianzas concretas para entrenamientos regulares, su impacto inclusivo quedará circunscrito al día del evento.
El deporte nacional como eje identitario regional
Glissolym Montaño subrayó la intención de seguir promocionando la práctica del deporte nacional. Esta referencia apunta a disciplinas que, como el billar y la capoeira mostrados al finalizar la carrera, combinan elementos culturales y físicos. La estrategia de vincular Fiestas Patrias con el Día del Deporte busca anclar el ejercicio en el calendario cívico y convertirlo en ritual anual. No obstante, la efectividad de esta asociación depende de que las municipalidades y el IPD mantengan presupuestos específicos durante todo el año, no solo en julio.
Los datos del último censo de actividades deportivas del IPD muestran que Arequipa concentra un número importante de clubes, pero la mayoría opera en distritos de ingresos medios y altos. Los distritos periféricos, donde la población con discapacidad y los sectores de menores recursos tienen menor acceso a instalaciones, permanecen subrepresentados en las estadísticas de participación continua. Un trote masivo puede atraer temporalmente a estos grupos, pero sin infraestructura posterior el efecto se diluye.
Perspectivas de los actores involucrados
Para las Fuerzas Armadas, el evento representa una oportunidad de proyección social positiva y de entrenamiento conjunto con la población civil. Para el Consejo Regional del Deporte, constituye un indicador de gestión que puede justificar futuras asignaciones presupuestarias. Para los clubes y la sociedad civil, el trote ofrece visibilidad y la posibilidad de captar nuevos socios. Estas motivaciones no siempre coinciden: mientras las instituciones buscan números y cobertura mediática, los participantes valoran la experiencia compartida y el reconocimiento comunitario. La tensión entre objetivos institucionales y expectativas ciudadanas puede generar descontento si las promesas de continuidad no se materializan.
Riesgos de repetición sin evaluación
La repetición anual del trote sin mecanismos de seguimiento plantea riesgos concretos. El primero es la fatiga de los organizadores y la posible disminución de calidad logística. El segundo es la percepción de que se trata de un acto simbólico que no modifica las condiciones estructurales del deporte regional. El tercero es la competencia por recursos con otras iniciativas deportivas que atienden poblaciones específicas, como programas de alto rendimiento o rehabilitación. Si el trote absorbe fondos y atención mediática sin generar datos medibles de impacto, puede desplazar intervenciones más focalizadas.
Proyecciones hacia 2027
De cara a la tercera edición, tres variables resultan determinantes: la disponibilidad presupuestaria del Gobierno Regional, la capacidad de los clubes adaptados para sostener programas posteriores y la integración de indicadores de evaluación en el diseño del evento. Si estas variables se alinean, el trote podría evolucionar de acto conmemorativo a plataforma de articulación deportiva regional. En caso contrario, corre el riesgo de convertirse en una tradición fotogénica sin efectos duraderos sobre los hábitos de actividad física de la población arequipeña.
