El presidente estadounidense Donald Trump llegó al estadio de Nueva Jersey para presenciar la final de la Copa Mundial entre Argentina y España. Sin declarar favoritos explícitos, señaló que apostar contra Lionel Messi resulta poco aconsejable.

Trump elogió el desempeño del presidente argentino Javier Milei, a quien describió como amigo personal, pero centró su atención en la trayectoria de Messi. Sus palabras reflejan el peso simbólico del futbolista argentino más allá de las rivalidades deportivas.
En la tribuna de autoridades lo acompañan el presidente de la FIFA Gianni Infantino, el rey Felipe VI de España y los mandatarios de México y Canadá. Esta presencia conjunta evidencia cómo el evento deportivo concentra atención diplomática y mediática en un mismo espacio.
La declaración de Trump evita alinearse con un equipo mientras reconoce la influencia sostenida de Messi en el imaginario global. El comentario llega en un contexto donde la política y el deporte comparten escenario sin que uno eclipse al otro.
