La International Golf Travel Market (IGTM) de 2016 situó durante cuatro días a Mallorca en el centro internacional del turismo de golf, pero la feria quedó marcada por una coincidencia excepcional: Trump International Golf Links acudió a Son Termes apenas una semana después de que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de Estados Unidos. La marca, presente para promocionar el resort escocés de Turnberry, pasó de representar el negocio inmobiliario y hotelero de un empresario controvertido a estar asociada al presidente electo de la primera potencia mundial.
Una feria con 1.200 profesionales
Entre el 14 y el 17 de noviembre de 2016, la cita reunió a más de 1.200 profesionales de 55 países, más de 500 expositores y miles de encuentros comerciales. La organización contabilizó más de 14.000 reuniones entre compradores y empresas, con financiación pública y una apuesta clara de Baleares por utilizar el golf como producto turístico de calidad.

Las instituciones y el sector empresarial defendían que los campos de Mallorca podían atraer a visitantes con una mayor capacidad de gasto durante los meses de menor actividad. El objetivo era combatir la estacionalidad mediante una oferta ya extensa de instalaciones de golf, en un momento en que la Isla buscaba reforzar su posicionamiento en el mercado internacional.
Turnberry y la conexión mallorquina
El expositor de la compañía de Trump promocionaba Turnberry, el histórico complejo escocés adquirido por Donald Trump en 2014. La relación con Mallorca también pasaba por Jordi Tarrida, entonces al frente del resort. Vinculado profesionalmente a la Isla tras dirigir el Arabella y el St. Regis Mardavall Mallorca Resort, Tarrida había desarrollado buena parte de su carrera en la hotelería de lujo mallorquina antes de asumir la dirección de Turnberry.
Tarrida conoció personalmente a Trump antes de la compra del complejo escocés. El empresario visitó Turnberry y mantuvo conversaciones con el equipo directivo, con el que el ejecutivo llegó a compartir mesa. Diez años después, el turismo de golf permanece como un producto consolidado en Mallorca, mientras el mercado turístico y residencial de lujo ha ampliado su dimensión internacional y el nombre de Trump ha adquirido una proyección política global.
