La UEFA confirmó que realizó un pago de salida y cubrió un curso de MBA a una exempleada durante la etapa de Gianni Infantino como secretario general, pero sostuvo que la operación se ajustó a las normas vigentes en ese momento. La aclaración llega después de que The Telegraph publicara acusaciones de que ese desembolso respondió a una relación sentimental con una empleada de menor rango, extremo que Infantino niega de forma tajante.

El episodio añade combustible a la crisis de autoridad que rodea al presidente de la FIFA, ya golpeado por la polémica sobre sus planes de vender activos comerciales y operativos del Mundial. Aunque esa propuesta fue descartada, la UEFA mantiene su amenaza de boicot y exige garantías de que no habrá nuevas iniciativas similares. El dato clave no es solo el pago, sino el costo político: la disputa profundiza la fractura entre las grandes confederaciones y debilita la base de apoyo de Infantino justo cuando busca blindar su reelección.
