La final del Mundial de Fútbol entre España y Argentina, programada para este domingo 19 de julio en el MetLife Stadium, se disputará en un contexto climático que ha generado alertas por parte de organismos internacionales. La Organización de Naciones Unidas advirtió sobre las altas probabilidades de que las temperaturas extremas afecten la salud de los jugadores, mientras Nueva York enfrenta una alerta por calidad del aire derivada del humo de incendios forestales en Canadá. Este escenario resume un problema que ha acompañado al torneo desde su fase inicial.
Mediciones de estrés térmico en 94 encuentros
Un análisis de datos climáticos muestra que más de uno de cada cuatro partidos superó los umbrales considerados peligrosos. La medición se basa en la Temperatura de Bulbo Húmedo Natural, un índice que integra temperatura del aire, humedad relativa, velocidad del viento y radiación solar. De los primeros 94 encuentros, 35 registraron valores superiores a 26 °C, nivel a partir del cual la FIFPro recomienda medidas de refrigeración. En 27 casos adicionales, la temperatura superó los 28 °C, umbral que la misma organización vincula con posibles aplazamientos.
Partidos con valores históricos en Miami
Los registros más elevados se concentraron en encuentros disputados en Miami. El partido entre Uruguay y Cabo Verde alcanzó o superó los 33 °C de WBGT, mientras que el enfrentamiento entre Uruguay y Arabia Saudí se estimó en 32,9 °C. Ambos se jugaron al aire libre en una ciudad que también registró temperaturas elevadas durante la victoria de Inglaterra sobre Noruega en cuartos de final. Según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, varios de estos partidos podrían figurar entre los de mayor calor húmedo en la historia de los Mundiales.

Medidas adoptadas por los organizadores
El torneo obligó a implementar ajustes operativos. Los organizadores introdujeron pausas prolongadas para hidratación, utilizaron estadios con aire acondicionado y cerraron techos en algunos recintos. También modificaron horarios de inicio de partidos. Estas decisiones, aunque necesarias para proteger a los jugadores, han cambiado la dinámica competitiva y el formato habitual de la competición.
Comparación con ediciones anteriores del Mundial
Diez de las sedes del Mundial de 2026 ya fueron utilizadas en 1986 y 1994. Sin embargo, el contexto climático ha variado de forma notable. La probabilidad de registrar días extremadamente calurosos en junio y julio es ahora aproximadamente tres veces mayor que en aquellas ediciones. Simon Stiell, responsable de clima de la ONU, señaló que el torneo regresa a las mismas ciudades pero bajo condiciones distintas. Esta diferencia afecta no solo el rendimiento deportivo, sino también aspectos como la calidad del aire y la disponibilidad de recursos básicos.
Consecuencias más allá del terreno de juego
El aumento de las temperaturas extremas durante el evento ha puesto de relieve cómo el cambio climático modifica la organización de grandes competiciones deportivas. Las autoridades han debido equilibrar la protección de los atletas con el mantenimiento del calendario. La final del domingo servirá como referencia concreta de los desafíos que enfrentan los eventos masivos en un entorno climático en transformación.
