La corrida nocturna de Las Ventas, celebrada con motivo de la festividad de la Virgen de la Paloma ante 7.701 espectadores, dejó cuatro silencios y una oportunidad desaprovechada. Antonio Puerta confirmó su alternativa con una actuación correcta, pero insuficiente ante el mejor toro de la corrida, mientras Javier Cortés y José Garrido se enfrentaron a lotes con pocas opciones de lucimiento.
Puerta no aprovechó al primero
El toro de la confirmación, “Carpintero”, de 559 kilos, fue serio, bravo en el caballo y obediente en la muleta. Embistió por abajo y mostró cualidades tanto por el pitón derecho como por el izquierdo, condiciones especialmente valiosas en Madrid. Puerta toreó con limpieza y saludó una ovación, pero su escaso rodaje se hizo visible en una faena de menor ambición de la que exigía el animal. Un acierto con la espada probablemente habría fortalecido la petición de oreja, que quedó reducida a una leve solicitud. Con el sexto, deslucido, abrevió sin encontrar argumentos sólidos.

La corrida de Araúz de Robles, desigual de presentación y con un promedio de 603 kilos, tuvo comportamientos muy contrastados. El tercero fue encastado y permitió a José Garrido iniciar su faena con poderosos doblones por abajo, después de un destacado recibo a la verónica. Sin embargo, el extremeño perdió claridad con un manejo tenso de la muleta y varios enganchones. Su labor ante el quinto tuvo más mérito: el toro se movió, pero sin entrega, saliendo con la cara alta y anulando cualquier posibilidad de lucimiento estético. Garrido sostuvo la actuación con firmeza, aunque falló al matar.
Javier Cortés quedó condicionado por dos toros defensivos. El segundo ofreció alguna embestida aislada, pero se vino abajo tras un inicio de faena demasiado exigente; el cuarto, descastado y áspero, no permitió construir una labor relevante. El balance confirma que la tarde no estuvo marcada por la falta absoluta de materia prima, sino por la incapacidad de convertir una oportunidad concreta en triunfo. El primer toro, ovacionado en el arrastre, fue el que abrió esa puerta y terminó escapándose.
