El Unicaja afronta la recta final de la configuración de su plantilla con una plaza todavía por cubrir. Txus Vidorreta confirmó, tras conquistar la Copa Andalucía en Córdoba, que el perfil más probable es el de un pívot, aunque el club no quiere incorporar a cualquier jugador para cerrar cuanto antes el equipo.
La lesión de Nzosa cambia los planes
La fractura del quinto metatarsiano del pie izquierdo de Yannick Nzosa, que exigió cirugía y le mantendrá aproximadamente tres meses de baja, ha alterado una planificación que contaba con su aportación interior. El joven jugador ofrecía unas características distintas a las de Willy Hernangómez y David Kravish, por lo que su ausencia reduce las alternativas defensivas y físicas del equipo.

La dirección deportiva busca ahora un jugador capaz de actuar como cinco, pero también de abrirse al cuatro y medio y convivir con perfiles como Amine Noua, Tyson Pérez, Willy o David. Esa versatilidad permitiría cubrir la baja de Nzosa sin modificar en exceso las rotaciones y, al mismo tiempo, completar una plantilla más adaptable durante la temporada.
Juanma Rodríguez no descarta un contrato temporal de dos o tres meses, con opción de ampliarlo hasta final de curso. La fórmula permitiría responder de inmediato a la lesión sin comprometer una decisión definitiva: si el jugador encaja, podría convertirse en el último refuerzo; si no, el Unicaja ganaría tiempo para esperar una oportunidad mejor. Por ahora, el equipo cuenta con doce jugadores sanos y el cuerpo técnico mantiene plena confianza en ellos.
El club malagueño conserva además una plaza de extracomunitario y observa especialmente el mercado estadounidense. Las próximas opciones podrían aparecer en los training camps de la NBA o mediante descartes posteriores, aunque la disponibilidad de jugadores de nivel y con voluntad de aceptar un acuerdo corto es limitada. La estrategia pasa por esperar, no por cubrir una urgencia con un fichaje que condicione toda la temporada.
