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Universidad Católica asegura el hexagonal y convierte el cierre de etapa en una plataforma de ambición

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Universidad Católica ya tiene garantizado su lugar en el primer hexagonal de la LigaPro 2026. El empate 1-1 ante Aucas, conseguido el jueves 3 de septiembre, llevó al equipo de Diego Martínez a 45 puntos y dejó sin posibilidades matemáticas de alcanzarlo a Leones FC y Libertad, séptimo y octavo con 38 unidades.

La clasificación no depende de los dos partidos que aún le quedan a la fase inicial. Ambos perseguidores tienen un techo de 44 puntos, uno menos que el registro actual del conjunto camaratta, cuarto en la tabla. Esa diferencia transforma los encuentros restantes en una oportunidad para afinar funcionamiento y sostener posición, más que en una carrera por evitar la eliminación.

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Un empate que vale más que un punto

El resultado frente a Aucas tuvo un valor competitivo inmediato porque selló una frontera: Católica no solo quedó dentro de los seis equipos que disputarán la instancia decisiva, sino que eliminó la incertidumbre en un tramo de calendario que suele castigar a los clubes obligados a mirar resultados ajenos. A falta de la última fecha, el Trencito puede orientar su preparación hacia la siguiente fase con una certeza que sus rivales directos ya no poseen.

La agenda, sin embargo, mantiene exigencias relevantes. El domingo 6 de septiembre visitará a Delfín en el estadio Jocay de Manta, desde las 16:00, y el 13 de septiembre cerrará la primera etapa como local frente a Orense, a las 15:00 en el estadio Atahualpa. Aunque el cupo está asegurado, esos partidos incidirán en el impulso futbolístico con el que el plantel llegue al hexagonal y en la capacidad del cuerpo técnico para administrar cargas.

La recuperación que explica el presente

La clasificación adquiere mayor relieve al observar el recorrido de la temporada. Durante el primer semestre, Universidad Católica quedó distante de las posiciones principales y no logró consolidar la regularidad que se espera de un equipo con aspiraciones internacionales. Tras la participación de Ecuador en el Mundial, la segunda parte del año abrió una etapa de revisión interna: directivos y cuerpo técnico asumieron el compromiso de elevar el rendimiento y devolver al club al centro de la competencia.

Ese cambio no se limita a una mejora estadística. El equipo encontró referencias claras en ataque: José Fajardo ha aportado goles, Azarías Londoño ha ofrecido acompañamiento en los últimos metros y Mauro Díaz se ha convertido en el principal generador de asistencias del campeonato. La combinación permite entender por qué Católica pasó de perseguir posiciones a asegurar una plaza entre los seis antes del cierre de la fase.

La clasificación abre dos frentes decisivos

Entrar al primer hexagonal no resuelve la temporada, pero sí habilita el escenario que Universidad Católica necesitaba para perseguir su objetivo mayor: clasificarse a la fase de grupos de la Copa Libertadores de 2026. La presencia en esa competencia significaría una validación deportiva para un proceso que recuperó terreno durante el segundo semestre y, al mismo tiempo, una fuente de proyección institucional para el club.

El desafío se duplica fuera de la LigaPro. Católica defenderá la Copa Ecuador obtenida en diciembre de 2025, cuando venció por primera vez a Liga de Quito en una final. El jueves 10 de septiembre jugará los cuartos de final contra Astillero FC; quien avance se medirá en semifinales con el equipo universitario dirigido por Gustavo Álvarez. Por eso, la clasificación al hexagonal debe leerse como una ventaja de planificación, no como un punto de llegada: el plantel afrontará dos competencias con la obligación de convertir su recuperación reciente en resultados sostenidos.

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