A tres semanas del inicio de LaLiga, el Valencia CF mantiene graves carencias en su once titular. El mercado no ha resuelto los déficits estructurales que impiden aspirar a plazas europeas, especialmente en el lateral derecho y las bandas.

La única incorporación consolidada es Guido Rodríguez, que aporta solvencia al centro del campo. En cambio, los fichajes de Sato, De Haas y Dieng carecen de rodaje en la competición española, lo que eleva el riesgo en la fase inicial del campeonato.
El lateral derecho representa el agujero más urgente. El fallido acuerdo por Meunier dejó al club sin opciones contrastadas y obliga a recurrir temporalmente a canteranos mientras se busca un titular de nivel. Sin esa incorporación, la defensa carece de equilibrio.
En las bandas la situación es similar. Con solo Rioja como extremo puro, el equipo repite un problema crónico de falta de profundidad. Se requiere al menos un jugador de primer nivel para el once inicial y otro de perfil complementario para completar la plantilla.
En una temporada con solo dos competiciones, la prioridad debe ser invertir en calidad contrastada. De lo contrario, el salto de nivel que exige Corberán para competir por Europa seguirá sin materializarse.
