Álvaro Valles afronta su segunda temporada en el Betis tras 33 partidos en el primero. El portero destaca que el año de competición previa permite subir un escalón más en rendimiento, sin la presión inicial de volver de un parón. Desde la concentración en Alemania, valora la intensidad de los entrenamientos y el trabajo con Toni Doblas, que ajusta las cargas de forma precisa para evitar molestias innecesarias.
Ilusión renovada por tres frentes
El guardameta subraya la ilusión por disputar la Champions tras años de ausencia. Considera que la presencia en la máxima competición europea amplía el abanico de fichajes y refuerza el atractivo del club. Esta proyección también beneficia a canteranos como Manu González, a quien Valles ve con futuro brillante por su profesionalidad y bajo perfil.

La afición, según Valles, ha sido clave en el camino hacia la clasificación. Su apoyo constante en La Cartuja y la cercanía de llenar estadios de mayor capacidad generan la expectativa de que el himno de la Champions también suene en el Benito Villamarín. El meta reconoce la espinita pendiente, pero confía en que ese momento llegará como recompensa al crecimiento colectivo.
En el plano personal, Valles describe su evolución como un proceso de autoconocimiento tras superar dificultades. La pretemporada actual sirve para pulir errores y minimizar días irregulares, algo que considera inherente al fútbol. Su análisis muestra un profesional perfeccionista que usa cada partido para medir avances concretos y mantener el foco en las tres competiciones que se avecinan.
