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Víctor Mingo decide al final

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El Real Oviedo cerró su pretemporada con una victoria de valor competitivo ante el Le Havre por 3-2 en el Carlos Tartiere, en un partido que mezcló buenas fases de presión, errores defensivos y un desenlace resuelto en el tiempo añadido. El conjunto de Julián Calero terminó imponiéndose gracias a un penalti transformado por Víctor Mingo en el 91, después de un encuentro que sirvió para medir el estado del equipo azul a una semana del inicio liguero frente al Granada.

El arranque dejó claro que el Oviedo quería condicionar la salida de balón del rival con una presión alta, una idea que funcionó por tramos pero no evitó el primer golpe francés. Samatta abrió el marcador en el minuto 8 y obligó a los locales a remar de nuevo desde muy pronto. La reacción fue rápida: Youness Lachhab empató cinco minutos después tras un error en la construcción visitante, aunque el partido volvió a complicarse casi de inmediato con un tanto en propia puerta de Marco Esteban en el 15. Esa secuencia, breve pero intensa, resumió la fase inicial de un duelo abierto y con alternativas constantes.

Lejos de desordenarse, el Oviedo mantuvo el plan y encontró el empate por medio de Alberto Reina, que remató a la red un centro raso de Pablo Sáenz en el minuto 22. Ese tanto consolidó la mejor versión local del primer tiempo: mayor profundidad por las bandas, más continuidad en campo contrario y apariciones peligrosas de Samu Rodríguez antes del descanso. La producción ofensiva azul no fue sostenida durante muchos minutos, pero sí suficiente para impedir que el Le Havre se adueñara del partido en un tramo en el que el equipo francés también había mostrado argumentos técnicos y capacidad para castigar cualquier pérdida.

Un segundo tiempo más cerrado

Tras el descanso, el ritmo bajó de forma notable. Calero mantuvo de entrada el once inicial, mientras el Le Havre logró secuencias de posesión más largas y asumió por momentos el control territorial. El duelo siguió siendo físico, con entradas fuertes y tensión competitiva, aunque las ocasiones prácticamente desaparecieron. Los franceses encontraron cierta profundidad sobre todo por su costado izquierdo, pero la defensa oviedista respondió con solidez y evitó que esas acciones se tradujeran en ocasiones claras.

El técnico azul refrescó después al equipo con la entrada de Alexandru Isfan, Enzo Pérez y Estanis Pedrola, primero, y más tarde de Eze, Dieguito y Víctor Mingo. Los cambios ayudaron a sostener la energía en un tramo en el que el empate parecía ya cerrado. Sin embargo, el desenlace cambió en los últimos instantes: en el 89, Isfan reclamó un agarrón cuando se disponía a rematar una acción tras ganar un balón largo, pero el árbitro, Andrés Fuentes, dejó seguir. Dos minutos más tarde sí señaló un derribo claro de Seko dentro del área. Mingo asumió la responsabilidad y engañó a Diaw desde los once metros para firmar el 3-2 definitivo.

Señales antes del estreno

Más allá del resultado, el amistoso dejó una lectura útil para el Oviedo. El equipo mostró capacidad de reacción tras ir dos veces por detrás en el marcador, una condición relevante en una temporada que exigirá consistencia emocional además de recursos futbolísticos. También evidenció que su presión alta puede generar errores rivales y situaciones de gol, aunque todavía convive con desajustes en la salida y en la protección del área. La victoria, en ese sentido, tiene un valor limitado como ensayo, pero sí confirma que el grupo llega al estreno oficial con competitividad y margen de ajuste.

El cierre de la pretemporada llega con un dato que también pesa: el Tartiere respondió con 3.996 espectadores en un amistoso que ya tuvo ambiente de prueba seria. Oviedo y Le Havre alinearon a buena parte de sus perfiles más reconocibles y el encuentro dejó una imagen de exigencia real, más próxima a un partido oficial que a una simple puesta a punto. Para Calero, el resultado refuerza la idea de que su equipo puede sostener partidos incómodos y resolverlos al final; para el cuerpo técnico, también deja tareas claras en la coordinación defensiva y en la continuidad del juego ofensivo antes de que comience la competición de verdad.

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