Max Verstappen lideró la sesión matutina de libres en Spa-Francorchamps tras la retirada del alerón trasero inestable que Red Bull había instalado en el monoplaza. El cambio, solicitado expresamente por el neerlandés tras advertencias en Silverstone, eliminó los sobrevirajes repentinos que habían provocado múltiples salidas de pista tanto para él como para Hadjar. Con el nuevo reglaje, el Red Bull recuperó la predictibilidad necesaria para atacar en un trazado de alta velocidad donde cualquier imprecisión se paga cara.

Por la tarde Verstappen bajó al tercer puesto, superado solo por Antonelli y Norris, pero el dato relevante es la sensación de control que transmitió el coche. Antonelli sigue como favorito del fin de semana, mientras Norris montará motor nuevo y penalizará diez posiciones. La mejora de Red Bull no garantiza la victoria, pero sí permite a Verstappen disputar la pole sin el riesgo constante de accidente que había marcado las últimas semanas.
Fernando Alonso cerró la tabla a más de cinco segundos y medio del mejor tiempo. El AMR26 sigue sin ofrecer agarre suficiente y el asturiano apenas pudo mejorar el registro del probador Crawford en los primeros libres. El domingo, con la final del Mundial de fútbol de fondo, Alonso podría incluso abandonar antes si el monoplaza no responde. Carlos Sainz, décimo sexto con el Williams, arrastra la misma falta de rendimiento que el equipo no logra resolver, aunque el foco mediático sigue centrado en Aston Martin.
