Durante la Copa del Mundo 2026, Ecuador registró un incremento del 64% en emergencias por violencia intrafamiliar en las fechas de partidos de su selección, según datos del ECU 911. En junio se coordinaron 6.522 casos, frente a 5.958 del mismo mes en 2025, lo que representa un alza general del 9,5%. Las llamadas incluyeron agresiones físicas, psicológicas y sexuales contra mujeres, niñas, niños y adolescentes.

El consumo de alcohol y la tensión emocional derivada de los resultados explican el repunte, coincidiendo con patrones observados por ONU Mujeres en México, donde las agresiones crecieron entre 26% y 38% según ganara o perdiera el equipo local. Estos datos evidencian que los eventos deportivos de alta visibilidad actúan como catalizadores de conflictos domésticos preexistentes, afectando de forma desproporcionada a los grupos más vulnerables.
Patrones regionales
Organismos como UNICEF y ONU han documentado aumentos similares en torneos previos, lo que subraya la necesidad de protocolos preventivos específicos durante estas fechas. Las cifras ecuatorianas confirman que la violencia intrafamiliar no es un fenómeno aislado, sino una respuesta recurrente a la frustración colectiva canalizada en el hogar.
