Vélez derrotó 1-0 a Estudiantes en el estadio José Amalfitani y obtuvo tres puntos relevantes para trepar parcialmente a la cima de la zona A y mantenerse cerca de los puestos principales de la tabla anual. El equipo dirigido por Guillermo y Gustavo Barros Schelotto dominó buena parte del encuentro, generó varias situaciones claras y sufrió más por su falta de eficacia que por la producción de su rival. El único gol lo marcó Ronaldo Martínez, el delantero paraguayo presentado apenas cinco días antes, que convirtió por primera vez en sus dos partidos con la camiseta del club.
Un comienzo de dominio local y errores visitantes
El conjunto de Liniers salió a jugar con la obligación de recuperarse después de la eliminación de la Copa Argentina ante Boca, una serie que además continúa generando reclamos administrativos por la supuesta mala inclusión de futbolistas extranjeros. Frente a Estudiantes, Vélez encontró desde los primeros minutos espacios para atacar debido a las imprecisiones del visitante en la salida y a una defensa que no logró afirmarse.
Alexander Medina, entrenador de Estudiantes, expresó su disconformidad muy temprano. “¡Háganla más fácil!”, les reclamó a sus jugadores cuando apenas habían transcurrido unos minutos. Para entonces, Vélez ya había acumulado cuatro oportunidades claras. La presión local y la actitud cautelosa del equipo platense produjeron un escenario inesperado para un partido entre dos equipos de la misma categoría competitiva.
La primera gran ocasión llegó a los cinco minutos. Martínez aprovechó un error de Gabriel Neves y dejó a Matías Pellegrini mano a mano con Fernando Muslera. El atacante gambeteó al arquero uruguayo, pero se abrió demasiado; aunque logró definir antes de los cruces de Tomás Palacios y Eric Meza, su remate terminó contra un poste. Poco antes, Muslera había intervenido ante un cabezazo peligroso de Thiago Silvero.

Pellegrini desperdició dos oportunidades decisivas
El exjugador de Estudiantes volvió a quedar cerca del gol en otra acción construida a partir de un error defensivo. Un rechazo corto de Gastón Benedetti dejó a Martínez en posición de remate. Muslera respondió nuevamente, pero dio rebote y la pelota quedó servida para Pellegrini. El mediocampista, sin embargo, buscó resolver de zurda y envió el balón por encima y desviado del arco.
Las dos oportunidades tuvieron un significado adicional porque Pellegrini surgió de Estudiantes y disputó 72 partidos en el club. La posibilidad de aplicar la llamada “ley del ex” se frustró por su falta de precisión. Desde el banco, los mellizos Barros Schelotto se tomaron la cabeza: Vélez imponía condiciones, pero no conseguía reflejar esa superioridad en el resultado.
La falta de eficacia se extendió a Juan Policella, de apenas 17 años. Cerca de la media hora, Palacios y Muslera protagonizaron una salida desacertada que dejó comprometido a Neves. Policella recuperó la pelota y quedó en una posición inmejorable, aunque remató muy desviado cuando Martínez esperaba el pase dentro del área chica. En pocos minutos, Estudiantes había concedido demasiado y Vélez no había conseguido aprovecharlo.
El VAR corrigió un penal y el local encontró la ventaja
La jugada más polémica del primer tiempo ocurrió dos minutos después. El árbitro Pablo Dóvalo sancionó penal por un supuesto contacto de Baltasar Rodríguez sobre Simón Escobar. La decisión generó dudas desde el comienzo: Escobar dejó el pie izquierdo en busca del contacto con Benedetti dentro del área, en una acción que pareció más una simulación que una infracción.
La árbitra del VAR, Laura Fortunato, llamó a Dóvalo para revisar la jugada. Después de observar las imágenes, el juez anuló el penal. No amonestó a Escobar, pero sí a Alexis Castro por sus reclamos. La intervención evitó que un error arbitral alterara el desarrollo de un partido en el que Vélez había sido claramente superior durante la primera media hora.
El gol llegó a los 39 minutos y tuvo una elaboración preparada. Lucas Robertone ejecutó un tiro libre desde un costado hacia el fondo del área. Silvero aprovechó la desconcentración de Neves, ganó por cuarta vez en la primera parte en el juego aéreo y devolvió la pelota hacia el área chica. Allí apareció Martínez, sin marca y atento, para empujarla al arco y establecer el 1-0.
Estudiantes priorizó el miércoles y no reaccionó
El contexto de Estudiantes ayudó a explicar, aunque no alcanzó para justificar, su bajo rendimiento. El equipo platense tiene como prioridad el partido del miércoles contra Corinthians, por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores, y Medina utilizó a varios suplentes. La rotación también condicionó la intensidad, pero el problema principal fue la desconexión colectiva mostrada en la salida y en la defensa.
En el segundo tiempo, el entrenador comenzó a introducir de manera progresiva a algunos de sus futbolistas más importantes. La reacción, sin embargo, fue insuficiente. Estudiantes consiguió equilibrar parcialmente la posesión, aunque nunca trasladó esa mejora a situaciones de peligro sostenido ni mostró la determinación necesaria para buscar el empate.
Vélez tampoco logró ampliar la diferencia. Su ocasión más clara de la segunda parte terminó en un remate de Luca Feler que se estrelló contra el poste. El local administró la ventaja con cierta tranquilidad y evitó asumir riesgos innecesarios. Después de un primer tiempo en el que pudo haber definido el partido mucho antes, el equipo de los Barros Schelotto optó por proteger el resultado.
El triunfo le permite a Vélez cumplir el objetivo inmediato: sumar luego del golpe sufrido en la Copa Argentina y sostener su pelea en la zona A y en la tabla anual. La actuación dejó una conclusión doble. El equipo produjo suficiente fútbol para ganar, pero deberá mejorar su contundencia para no depender de una única jugada preparada. Estudiantes, en cambio, deberá recuperar rápidamente su concentración y su nivel competitivo antes de afrontar el desafío internacional contra Corinthians.
