William Zepeda disputará este sábado en Las Vegas el título mundial de peso ligero del Consejo Mundial de Boxeo frente a Lamont Roach Jr. La pelea representa la primera oportunidad real de México para recuperar un cetro en la división de las 135 libras tras doce años de ausencia. El combate se celebra tras la salida de Shakur Stevenson de la categoría y enfrenta a dos boxeadores con trayectorias y estilos muy distintos.
El largo vacío mexicano en las 135 libras
Durante décadas México dominó el peso ligero con nombres como Juan Zurita, Julio César Chávez, Antonio DeMarco, José Luis Castillo y Juan Manuel Márquez. Esa hegemonía se interrumpió hace doce años y desde entonces ningún peleador del país ha logrado hacerse con el cinturón del CMB en esta división. Mientras tanto, el foco mediático del boxeo mexicano ha permanecido centrado en Saúl Álvarez, cuya actividad en el ring ha disminuido en favor de otras apariciones públicas. Zepeda aparece ahora como la figura que podría modificar esa tendencia.
La trayectoria del pugilista de 27 años incluye 33 victorias, 27 de ellas por nocaut. Su única derrota llegó hace un año ante Shakur Stevenson por decisión unánime. Aquella noche, sin embargo, demostró capacidad para presionar a un rival de elite y obligarlo a combatir a un ritmo que habitualmente evita. Esa experiencia se convierte ahora en un activo frente a un oponente diferente.
El perfil de Lamont Roach Jr.
El estadounidense llega con un récord que no refleja del todo su nivel. En 2025 protagonizó dos empates muy discutidos: uno ante Gervonta Davis y otro frente a Isaac Cruz. En ambos casos numerosos observadores consideraron que Roach había hecho lo suficiente para inclinar la balanza a su favor. Esos resultados han consolidado su reputación entre quienes siguen el boxeo de cerca, aunque su perfil mediático sigue siendo bajo en comparación con otros nombres de la división.

Roach destaca por su desplazamiento lateral, el control de la distancia y la selección precisa de golpes. Su estilo prioriza la limpieza por encima del volumen y busca provocar errores en el rival antes de contraatacar. Esta aproximación contrasta directamente con la presión constante que caracteriza el juego de Zepeda.
Choque de estrategias en el ring
Zepeda construye sus combates a base de avance incesante y corte de ring. Prefiere acumular golpes en cantidad para desgastar física y mentalmente al contrario, sin depender de un solo impacto definitivo. Roach, en cambio, apuesta por la inteligencia posicional y la administración del espacio. El resultado de la pelea dependerá en gran medida de quién logre imponer su ritmo durante los primeros asaltos.
Si Zepeda consigue reducir las distancias desde el inicio, la pelea podría convertirse en un intercambio prolongado donde su capacidad de resistencia marque la diferencia. Si Roach logra moverse con libertad y conectar con precisión, los jueces podrían inclinarse por la limpieza de su trabajo. Ambos escenarios son plausibles y explican por qué el enfrentamiento genera expectativas entre los seguidores del boxeo.
El significado más allá del resultado
Independientemente del desenlace, el combate adquiere relevancia para el boxeo mexicano por lo que representa en términos generacionales. Mientras las grandes carteleras siguen girando en torno a Canelo Álvarez, Zepeda encarna una propuesta distinta: un estilo agresivo y sin concesiones que busca lastimar en cada ronda. Su falta de brillo comercial se compensa con una cualidad que rara vez pasa desapercibida entre el público: la disposición a pelear de forma frontal.
La ausencia de un campeón mexicano en peso ligero desde hace doce años añade un componente histórico al evento. Una victoria de Zepeda devolvería al país un lugar destacado en una división que formó parte de su identidad boxística durante mucho tiempo. Una derrota, en cambio, mantendría el vacío actual y obligaría a esperar nuevas oportunidades para la siguiente generación de pugilistas nacionales.
El encuentro entre Zepeda y Roach Jr. se presenta así como un cruce de caminos entre dos trayectorias que buscan consolidarse en la élite de la división. El resultado determinará no solo quién se lleva el cinturón vacante, sino también el rumbo inmediato de ambos boxeadores dentro del panorama mundial del peso ligero.
