España celebró el segundo título mundial masculino con una recepción oficial en el Palacio de la Zarzuela el lunes. La familia real, encabezada por el rey Felipe VI, recibió a la selección tras la victoria por 1-0 en la prórroga contra Argentina. El gol de Ferran Torres en el minuto 106 selló el triunfo y motivó el homenaje institucional.

El momento que captó mayor atención fue el saludo de Lamine Yamal. El delantero del Barcelona estrechó la mano del monarca y luego lo abrazó brevemente, rompiendo el protocolo habitual. Este gesto espontáneo contrastó con los apretones de manos formales de sus compañeros y generó una rápida difusión en redes sociales.
El abrazo revela un cambio generacional en la relación entre deportistas y figuras institucionales. Yamal, a sus 18 años, aportó naturalidad a un acto solemne sin perder respeto. Esta actitud refleja la confianza que caracteriza su juego y proyecta una imagen moderna del fútbol español ante la monarquía.
La ceremonia incluyó felicitaciones al cuerpo técnico y una sesión de fotos oficial. Más allá del protocolo, el encuentro reforzó el reconocimiento público a un equipo que recuperó el título mundial con una actuación decidida en la final.
