Yeremay Hernández está viviendo un verano distinto al de hace doce meses. El extremo del Deportivo sigue figurando en el radar de varios clubes importantes de Europa, pero esta vez no hay una oferta formal sobre la mesa ni una presión comparable a la que marcó el mercado de 2025. El conjunto coruñés considera al canario su jugador franquicia y mantiene una posición inequívoca: cualquier operación debería ajustarse a una cláusula de rescisión de tres dígitos.
El interés no ha desaparecido. Atalanta, Borussia Dortmund y Sporting de Portugal han aparecido en distintos momentos como posibles destinos para el atacante, aunque ninguna de esas vías ha avanzado de forma seria y definitiva. El club lisboeta, que en el pasado fue uno de los pretendientes más insistentes, continúa pendiente de su evolución mientras completa un verano de fuerte inversión e ingresos. La diferencia ahora es que los grandes equipos parecen asumir que el Deportivo no contempla negociar a la baja.
Un mercado sin ofertas concretas
La tranquilidad relativa de Yeremay responde a varios factores. El primero es contractual: el futbolista renovó con el Deportivo hasta el 30 de junio de 2030 y sus condiciones económicas mejoraron de forma considerable. También aumentó su precio de salida en función de la categoría del equipo y de las propuestas que rechazara para continuar en A Coruña. Tras el ascenso a Primera División, la entidad dispone además de una posición financiera y deportiva más sólida, reforzada por la deuda cero y las sucesivas ampliaciones de capital.
Ese contexto ha modificado la percepción externa del proyecto. Cuando el Deportivo estaba en Segunda División, la insistencia de los clubes interesados podía interpretarse como una amenaza más inmediata. Ahora, con el equipo instalado en la élite del fútbol español, la dirección entiende que tiene argumentos para proteger a su principal activo. La estrategia no se basa en elevar una cifra durante una negociación, sino en remitir de manera constante a la cláusula pactada.
Massimo Benassi ya defendía esa lectura el pasado febrero, al cierre del mercado invernal. “Sporting por Yeremay? Siempre lo intentan, nunca se cansan”, afirmó entonces a La Opinión. El dirigente añadía que los clubes empiezan a comprender que existen “momentos y momentos” y que, después de la temporada anterior y del rendimiento del Deportivo sobre el campo, la percepción sobre el proyecto coruñés era cada vez más clara.

La pubalgia condicionó su último curso
El estado físico también ayuda a explicar el menor ruido de este verano. Yeremay ha trabajado durante las últimas semanas para fortalecer su cuerpo y controlar la pubalgia que le condicionó parte de la temporada pasada. El proceso ha sido gradual y el jugador comienza ahora a incorporarse a los entrenamientos con el grupo, una señal de que su preparación empieza a encajar con los planes del Deportivo.
La lesión no ha borrado su potencial, pero sí pudo influir en la intensidad de los movimientos del mercado. Un año antes, el canario había terminado la temporada a un nivel extraordinario y afrontaba la posibilidad de disputar la Eurocopa sub-21. Finalmente se quedó fuera de la convocatoria definitiva por una lesión sufrida cuando ya estaba concentrado en Las Rozas. La presión alrededor de su futuro se sumó entonces a un escenario deportivo especialmente exigente.
El precedente del Sporting en 2025
Durante el verano de 2025, el Deportivo llegó a desactivar inicialmente una posible salida, pero los pretendientes siguieron insistiendo durante los meses posteriores. Estrasburgo, Como y, sobre todo, Sporting de Portugal fueron los nombres que más se acercaron al futbolista. El club portugués era el que mejor valoraba Yeremay y el que más opciones parecía tener para convencerlo, aunque el jugador nunca dio el paso definitivo.
El Sporting llegó a presentar una propuesta de 30 millones de euros fijos más otros cinco en variables. La cantidad quedaba lejos de una cláusula que, según se aproximaba el cierre del mercado del 1 de septiembre, se situaba entre los 50 y los 70 millones. La negativa a aceptar aquella operación desembocó en una mejora contractual para el jugador al comienzo del curso, dentro del compromiso que ya habían adquirido ambas partes en la renovación de abril de 2024.
Ese episodio confirmó dos elementos que siguen vigentes: el interés por Yeremay es real, pero su salida depende de unas condiciones económicas muy elevadas; y el futbolista continúa valorando su crecimiento en el Deportivo. La reciente llegada del club a Primera División refuerza, además, el incentivo deportivo para permanecer en A Coruña. Por primera vez, el proyecto que se construyó alrededor de su figura puede ofrecerle el escenario competitivo que reclamaba su evolución.
De una apuesta de futuro al dorsal diez
El punto de inflexión se produjo en el verano de 2023. Yeremay venía de una temporada con escaso protagonismo bajo las órdenes de Borja Jiménez y Óscar Cano, aunque sus últimos partidos con Rubén de la Barrera le ayudaron a recuperar confianza. Su salida era una posibilidad real, pero Benassi y Fernando Soriano se reunieron con él, le explicaron el papel central que tendría en el nuevo proyecto y le entregaron el dorsal diez.
Aquel mes de agosto renovó hasta 2026, con una temporada adicional condicionada al ascenso a Segunda División. Después llegaron los goles, una mayor continuidad y el crecimiento que lo convirtió en referencia del equipo, pese a la grave lesión sufrida en Lugo al inicio de la campaña 2023-24. Un año más tarde, la renovación hasta 2030 consolidó una relación que el club considera estratégica.
La historia se remonta incluso a 2021, cuando Yeremay atravesó uno de los momentos más inciertos de su carrera. No disputó ningún minuto en la fase final de la Copa de Campeones juvenil, conquistada por el Deportivo en Marbella, y el club no ejecutó en los términos previstos una renovación por tres años. Durante algunos días, desde el 1 de julio, permaneció sin contrato. Las partes terminaron alcanzando un acuerdo hasta 2024.
Cuatro años después, aquel escenario de incertidumbre ha quedado atrás. Yeremay encara la pretemporada con margen para recuperar plenamente su condición física, mientras el Deportivo protege su posición y los clubes europeos observan sin formular todavía una ofensiva definitiva. El mercado puede cambiar antes de su cierre, pero el verano de 2026 transcurre, por ahora, bajo una premisa poco habitual en torno al jugador: interés sí, urgencia no.
