Nayef Aguerd se ha colocado en la primera posición de la lista de la Real Sociedad para reforzar el centro de la defensa, aunque la operación todavía no está cerrada. Según la información difundida por el periodista Santi Aouna, el club donostiarra ha acelerado las conversaciones con el Olympique de Marsella para conseguir una cesión del internacional marroquí, acompañada de una opción de compra obligatoria al término de la próxima temporada. El acuerdo incluiría además un contrato de larga duración para el jugador.
La fórmula explica tanto el interés de la Real como la cautela que rodea al movimiento. No se trataría de un simple préstamo para cubrir una emergencia, sino de una operación escalonada: el club vasco incorporaría de inmediato a un futbolista conocido por su cuerpo técnico y, si se cumplen determinadas condiciones, asumiría posteriormente una inversión definitiva. Las negociaciones entre las entidades continúan, pero la sintonía inicial sería positiva y Aguerd ya habría dado su aprobación a regresar a San Sebastián.
Un regreso nacido de una necesidad concreta
La Real Sociedad llega a esta fase del mercado después de valorar distintos perfiles. Uno de ellos fue el checo Ladislav Krejci, relacionado con el West Ham, aunque las conversaciones no prosperaron por las diferencias económicas con el conjunto británico. Ese intento fallido ha acelerado la búsqueda de una alternativa y ha devuelto a escena a un central que conoce el club, la ciudad y la competición española.
Aguerd ya defendió la camiseta realista durante la temporada 2024-25, cedido por el West Ham. Disputó 35 partidos oficiales y compartió la zaga con Igor Zubeldia, Aritz Elustondo y, en alguna ocasión, Jon Martín. Más allá del número de encuentros, su paso dejó una valoración especialmente favorable: ofreció capacidad para defender lejos del área, buen juego aéreo y una salida de balón suficientemente limpia para participar en la construcción desde la primera línea.

La familiaridad reduce uno de los principales costes de cualquier fichaje defensivo: el tiempo de adaptación. Un central no solo debe aprender los movimientos de sus compañeros, sino también las alturas de presión, la protección de los laterales, las responsabilidades en las transiciones y las exigencias de una estructura concreta. En el caso de Aguerd, buena parte de ese aprendizaje ya se produjo durante su anterior etapa, un factor especialmente valioso para un entrenador recién llegado como Pellegrino Matarazzo.
La conexión con Matarazzo y el nuevo ciclo deportivo
La incorporación tendría una lectura que va más allá de la mera sustitución de una pieza. Matarazzo necesita construir rápidamente una defensa fiable y, para ello, disponer de un jugador que ya conoce la dimensión competitiva de la Real puede facilitar la implantación de sus ideas. El marroquí podría asumir un papel de referencia mientras los futbolistas más jóvenes consolidan su posición y el nuevo técnico define la jerarquía de la plantilla.
La experiencia de Aguerd permite, además, combinar atributos que no siempre aparecen juntos. Con 30 años, aporta madurez, recorrido internacional y conocimiento de diferentes contextos tácticos. Al mismo tiempo, su perfil no obliga necesariamente a la Real a abandonar una defensa adelantada: durante su anterior etapa mostró recursos para corregir a campo abierto y participar en la primera fase de la posesión. Esa versatilidad puede ser decisiva si Matarazzo alterna una línea de cuatro con estructuras de tres centrales o modifica la altura del bloque según el rival.
El impacto sobre Zubeldia y Aritz también sería relevante. La llegada de Aguerd no solo elevaría la competencia, sino que permitiría distribuir mejor los minutos en una temporada con calendario exigente. Las defensas suelen pagar un precio alto cuando dependen de una pareja fija: una lesión, una sanción o una caída de forma puede alterar todo el sistema. Contar con un central que ya conoce los automatismos del vestuario ofrece un margen de seguridad que un fichaje de adaptación incierta no garantiza.
Una operación condicionada por el riesgo físico
El principal punto de vigilancia se encuentra en el estado físico del futbolista. Aguerd fue sometido el pasado marzo a una cirugía de aductores después de varios meses con problemas de pubalgia. Su recuperación le impidió disputar con Marruecos el Mundial de 2026 y no regresó a la pretemporada del Olympique de Marsella hasta el 29 de julio. La cronología no invalida la operación, pero obliga a la Real a conceder una importancia extraordinaria al reconocimiento médico y a la planificación de cargas.
Los problemas inguinales y de aductores exigen un control especialmente cuidadoso en los defensas. El puesto combina aceleraciones cortas, frenadas, cambios de dirección, saltos y duelos físicos repetidos. Una recuperación aparentemente satisfactoria puede verse comprometida si el jugador acumula minutos sin una progresión adecuada. El caso de Aguerd demuestra por qué una cesión inicial puede funcionar como mecanismo de protección para ambas partes, siempre que las condiciones económicas no conviertan la compra posterior en una obligación desproporcionada.
La Real deberá evaluar no solo si el jugador está médicamente apto para competir, sino también qué nivel de disponibilidad puede ofrecer durante toda la campaña. La diferencia entre disputar 25 partidos y sostener una temporada de 40 encuentros puede determinar el éxito de un proyecto defensivo. En ese sentido, la opción de compra obligatoria debería quedar vinculada a parámetros claros —participación, clasificación o recuperación plena— o, al menos, acompañada de una estructura financiera que no limite la capacidad de maniobra del club.
El precio de un central probado en Europa
El Olympique de Marsella pagó 25 millones de euros por Aguerd hace un año. Esa cifra fija un punto de referencia para las conversaciones, aunque su valor actual no puede calcularse únicamente con base en la inversión realizada. La lesión, el tiempo de baja y la necesidad del Marsella de reorganizar su plantilla pueden modificar el precio real de la operación. Para la Real, aceptar una compra obligatoria supondría comprometer una cantidad significativa antes de comprobar plenamente su continuidad física y su encaje con el nuevo proyecto.
La dificultad económica que ya apareció en el intento por Krejci confirma que el mercado de centrales se ha encarecido. Los defensas capaces de iniciar el juego, dominar el área y competir en escenarios europeos son activos escasos. Los clubes ingleses, franceses y saudíes operan con recursos muy distintos a los de una entidad como la Real, que necesita equilibrar competitividad, sostenibilidad y control salarial. Adelantar al Al-Sadd saudí por Aguerd, como apunta la información, no significa necesariamente ganar una subasta de manera convencional; puede reflejar la preferencia del jugador por un entorno deportivo y personal concreto.
En ese aspecto, el deseo del futbolista de volver a Donostia tiene una importancia práctica. Aguerd dejó la Real con un mensaje en el que afirmó que el club le había marcado profundamente y que aquella etapa había sido clave para su crecimiento. La predisposición del jugador puede reducir exigencias salariales, acelerar el acuerdo contractual y facilitar la convivencia en el vestuario. No obstante, la voluntad individual no elimina las diferencias entre clubes ni sustituye a una evaluación financiera rigurosa.
La dimensión marroquí y la proyección internacional
El regreso también reforzaría la presencia de la Real en un mercado futbolístico de creciente relevancia. Marruecos ha consolidado una generación de jugadores con experiencia en las principales ligas europeas y una afición internacional cada vez más conectada con sus futbolistas. Aguerd, como internacional, puede ampliar la visibilidad del club en el norte de África, aunque ese efecto comercial debería considerarse una consecuencia y nunca la razón principal del fichaje.
Su ausencia del Mundial de 2026 por lesión recuerda, precisamente, que la exposición internacional también aumenta la exigencia sobre la gestión del jugador. La Real tendría que coordinar los calendarios de club y selección, especialmente en periodos de concentración y viajes prolongados. En temporadas anteriores, los equipos que han reducido el impacto de las fechas FIFA mediante planes individualizados de recuperación han protegido mejor a sus jugadores; los que han ignorado esa carga han terminado afrontando bajas musculares en momentos decisivos.
Lo que está en juego para la Real Sociedad
La operación puede convertirse en una señal sobre el rumbo del nuevo proyecto. Si se concreta, la Real apostaría por una incorporación inmediata, conocida y con capacidad para competir desde el primer día, en lugar de dedicar toda la inversión a un central de futuro. Esa decisión sería coherente con la necesidad de ofrecer a Matarazzo una base sólida, pero también implicaría aceptar un riesgo financiero y físico mayor que el de una cesión simple.
El desenlace dependerá de tres elementos: el resultado de las pruebas médicas, el reparto de responsabilidades económicas entre Marsella y Real y el contenido exacto de la compra obligatoria. Un acuerdo equilibrado permitiría al club recuperar a un defensor que ya rindió en la competición española y, al mismo tiempo, protegerse ante una recaída. Un compromiso demasiado rígido podría convertir una oportunidad deportiva en una carga presupuestaria durante varias temporadas.
Por ahora, Aguerd es el candidato mejor situado, no un fichaje confirmado. Su posible regreso resume las tensiones del mercado actual: los clubes buscan certezas, los jugadores valoran la estabilidad y las entidades propietarias intentan preservar inversiones elevadas incluso cuando aparecen lesiones o cambios de contexto. La Real conoce lo que el marroquí puede aportar; la pregunta decisiva será si puede garantizar que esa aportación se mantenga con regularidad. De esa respuesta dependerá que la operación sea un retorno estratégico o simplemente una apuesta marcada por la nostalgia de una etapa bien valorada.
