Lamine Yamal disfruta de sus vacaciones después de conquistar el Mundial con la selección española, pero una entrevista concedida a El Larguero volvió a situar el foco en sus orígenes. El delantero del Barcelona explicó que la presión de la élite no puede compararse con las dificultades que afrontaron sus padres cuando nació.
“Eso sí que es presión”
“Mi madre me tuvo con 16 años y mi padre tuvo que ir a buscarse la vida, ir a coger cosas a la calle para poder traer comida a casa. Eso sí que es presión”, afirmó el futbolista. Sus palabras reivindican una idea que ha repetido en distintas ocasiones: su mentalidad competitiva no nació con la fama, sino en un entorno familiar marcado por la precariedad y el esfuerzo diario.

Mientras su padre, Mounir, encadenaba trabajos para sostener el hogar, su madre, Sheila Ebana, trabajaba en una cadena de comida rápida y compaginaba esa actividad con el cuidado de sus hijos. La llegada de Yamal a La Masia cambió su trayectoria deportiva, aunque no borró la huella de aquellos años ni el reconocimiento hacia ambos progenitores, pese a su separación.
El recuerdo familiar funciona también como una respuesta a las exigencias que rodean hoy al joven internacional. Para Yamal, el éxito deportivo amplifica la atención, pero no redefine el significado de la responsabilidad: esa referencia sigue vinculada a la supervivencia y al apoyo recibido en su infancia.
En el plano personal, el jugador atraviesa igualmente un momento de exposición pública junto a la influencer Inés García, quien viajó a Estados Unidos durante el Mundial. Ambos han compartido imágenes de sus vacaciones, y Yamal le dedicó recientemente un mensaje afectuoso en redes sociales antes de regresar a la disciplina del Barcelona.
