Mousa Al-Tamari encabeza la selección de Jordania en su debut mundialista contra Argentina, pero rechaza explícitamente la etiqueta de “Messi jordano”. El delantero de 27 años, que juega en el Rennes, prefiere que su rendimiento se mida por méritos propios y no por similitudes con Lionel Messi.
Trayectoria que rompió barreras
Nacido en Amán, Al-Tamari pasó por Shabab Al-Ordon y Al-Jazeera antes de llegar a Europa. Tras destacarse en APOEL de Chipre y OH Leuven de Bélgica, fichó por Montpellier y luego Rennes, convirtiéndose en el primer jordano en una de las cinco grandes ligas. Su objetivo declarado es demostrar que puede rendir de forma sostenida, no solo abrir puertas.

Liderazgo en momentos clave
En la Copa Asia 2024, Al-Tamari fue determinante en la primera final de Jordania, con un gol y una asistencia que replicaron sus movimientos característicos. En las eliminatorias asiáticas para 2026 lideró la clasificación histórica del país. Su velocidad, regate en corto y capacidad para desequilibrar en espacios reducidos lo convierten en la principal amenaza ofensiva de Jordania.
La comparación con Messi surgió por su zurda, su arranque por la banda derecha y su tendencia a buscar el gol tras el recorte. Sin embargo, Al-Tamari insiste en construir una identidad propia. Esa postura refuerza su rol como referente para una generación que ya no ve el fútbol europeo como un sueño inalcanzable, sino como un objetivo alcanzable con trabajo sistemático.
En el partido contra Argentina, el foco estará puesto en si Al-Tamari puede traducir su rendimiento individual en resultados colectivos. Su rechazo a la etiqueta mediática no es modestia, sino una estrategia clara: consolidar un legado jordano sin depender de referencias externas.
