El Deportivo Alavés y Osasuna disputarán este domingo, a partir de las 18.30 horas en Mendizorroza, el primer derbi de la temporada con un contexto poco habitual respecto a la pasada campaña: ambos llegan invictos, con siete puntos de nueve posibles y situados en la parte alta de la clasificación. El encuentro enfrenta a dos equipos que han comenzado el curso desde la firmeza defensiva y que buscan convertir ese arranque en una base estable para evitar las urgencias que marcaron su anterior ejercicio.
La cita tiene una relevancia añadida para el Alavés. Una victoria permitiría al conjunto dirigido por Quique Sánchez Flores alcanzar los diez puntos tras las primeras cuatro jornadas, un registro inédito en la trayectoria del club vitoriano en la máxima categoría. Hasta ahora, su mejor comienzo después de cuatro partidos corresponde a la temporada 1999-2000, cuando sumó nueve puntos tras imponerse a Málaga, Valencia y Barcelona, pese a caer ante el Deportivo de La Coruña.

Dos defensas que han sostenido el arranque
Alaveses y navarros comparten el dato más significativo de las tres primeras jornadas: son los equipos menos goleados de la competición, con un solo tanto recibido cada uno. Esa regularidad explica su posición actual y anticipa un duelo en el que los detalles pueden tener un peso decisivo. Más allá de los resultados, ambos bloques han ofrecido una imagen competitiva, con capacidad para proteger sus áreas y reducir las opciones de sus rivales.
El Alavés ha construido buena parte de su impulso en Mendizorroza. En sus dos compromisos como local, derrotó al Getafe por 3-0 y al Villarreal por 1-0, manteniendo la portería a cero en ambos casos. A esos seis puntos añadió un empate a uno frente al Rayo Vallecano en Butarque. La eficacia en casa ha dado al equipo una plataforma de confianza, pero el partido ante Osasuna pondrá a prueba si esa solidez puede mantenerse frente a un adversario con precedentes favorables en los enfrentamientos directos.
Osasuna, por su parte, comenzó con un empate sin goles ante el Levante en Pamplona, pero elevó su rendimiento en las dos jornadas posteriores. El equipo de Luis Miguel Ramis remontó en Balaídos para vencer 1-2 al Celta y superó el lunes al Getafe por 1-0 en un duelo cerrado, resuelto por Ante Budimir desde el punto de penalti. Los resultados ante rivales con aspiraciones europeas han reforzado la sensación de que el nuevo proyecto rojillo ha encontrado rápidamente una estructura reconocible.
El recuerdo de una permanencia al límite
La buena dinámica actual adquiere mayor relieve al compararla con el desenlace de la temporada anterior. El Alavés pasó buena parte del curso cerca de los puestos de descenso y aseguró matemáticamente la permanencia en la jornada 37, gracias a su victoria por 0-1 en Oviedo. La llegada de Quique Sánchez Flores resultó determinante para estabilizar a un equipo que había convivido durante meses con una presión clasificatoria constante.
El final de Osasuna fue incluso más abrupto. El conjunto rojillo, que en la jornada 33 ocupaba la novena plaza y estaba más próximo a las posiciones de Liga de Campeones que a la zona roja, encadenó cinco derrotas en las últimas cinco fechas. Esa caída le llevó a terminar decimoséptimo, igualado a 42 puntos con Mallorca y Levante. El triple empate acabó enviando al equipo balear a Segunda División, mientras Osasuna conservó la categoría por un margen mínimo.
Ese antecedente explica que, pese al impulso clasificatorio, ninguno de los dos clubes pueda interpretar el inicio como una garantía. El objetivo declarado es sufrir menos, y para ello la continuidad defensiva resulta tan importante como la acumulación temprana de puntos. Una cuarta jornada favorable consolidaría la confianza; una derrota, en cambio, no alteraría por sí sola el panorama, pero recordaría la igualdad que suele definir la zona media de la Liga.
Budimir, la referencia que condiciona el plan local
La principal amenaza para la defensa alavesista será Ante Budimir. El delantero croata ha marcado siete goles en los últimos siete enfrentamientos entre ambos equipos, una secuencia que le convierte en el jugador de Osasuna con mayor capacidad para desequilibrar este derbi. Su penalti ante el Getafe confirmó además su peso en un ataque que ha necesitado rentabilizar al máximo sus oportunidades para sumar seis puntos en sus dos últimas jornadas.
El historial reciente también favorece al conjunto navarro. Osasuna no pierde un partido oficial ante el Alavés desde el 5 de noviembre de 2016, cuando Christian Santos marcó de penalti en El Sadar el 0-1 de la última victoria babazorra. Casi diez temporadas después, el Alavés afronta la oportunidad de romper esa racha ante su público, aunque deberá hacerlo sin Mikel Rodríguez, lesionado de gravedad tras sufrir una rotura del ligamento cruzado de la rodilla.
La baja de Rodríguez se suma a la de Toni Martínez, que no estará disponible por una microrrotura muscular. Osasuna también viajará con ausencias importantes, ya que Herrando y Aimar Oroz no podrán participar. La convocatoria navarra podría incluir el estreno de Romain Del Castillo. Con plantillas condicionadas por esas pérdidas, el derbi exigirá respuestas de los recursos menos habituales y reforzará la importancia de la disciplina colectiva que ha definido el prometedor inicio de ambos equipos.
