Alejandra Salazar quedó eliminada en los cuartos de final del torneo disputado en el Movistar Arena, en el que vivió su despedida ante el público madrileño. Junto a Aranza Osoro, la jugadora española cayó por 6-3 y 6-3 frente a Gemma Triay y Delfi Brea, actuales número uno del mundo y principales favoritas al título.
El resultado reflejó la superioridad de la pareja líder, capaz de controlar los momentos decisivos pese a los intentos de reacción de sus rivales. Para Salazar, sin embargo, el partido trascendió lo deportivo: significó el último encuentro ante su afición en Madrid y puso fin a una etapa marcada por su influencia en la expansión y profesionalización del pádel femenino.

Un reconocimiento entre antiguas compañeras
El momento más simbólico llegó en la red, donde Salazar y Triay se fundieron en un abrazo. Ambas formaron una de las parejas más dominantes del circuito y conquistaron juntas la cima mundial durante las temporadas 2021 y 2022. En la rueda de prensa, Triay explicó que le había dicho a Salazar que la querían y que le daba mucha pena verla despedirse de Madrid.
Brea destacó además su papel como referente para las jugadoras diestras que han pasado por el pádel. El reconocimiento tiene un peso especial: Salazar acumula siete títulos mundiales y todavía aspira a conquistar el octavo esta temporada. Su eliminación no borra, por tanto, su vigencia competitiva, pero sí confirma el carácter de transición de una carrera que afronta sus últimos capítulos ante la mirada de su público.
Triay y Brea se enfrentarán en semifinales a Andrea Ustero y Ari Sánchez. La pareja catalana superó a Orsi y Llaguno por 6-0, 6-7 y 6-2 en un encuentro irregular, pero suficiente para mantener su camino hacia una nueva final.
