La Fórmula 1 vuelve a mirar a Sudamérica y Argentina aparece hoy como el candidato más firme para recuperar un Gran Premio en 2028. El autódromo Oscar y Juan Gálvez, en Buenos Aires, se ha colocado en el centro de las conversaciones que la categoría mantiene para ampliar o reordenar su calendario en los próximos años, en un contexto en el que también siguen abiertas otras opciones en distintos continentes.
El dato más llamativo lo ha aportado el periodista de Motorsport Italia Jacopo Rava, quien asegura que las posibilidades de que el país albergue una carrera en 2028 rondan el 99%. Aunque se trata de una estimación periodística y no de un anuncio oficial, la información encaja con las declaraciones recientes de Stefano Domenicali, consejero delegado de la F1, que admitió que existen “otras conversaciones en Sudamérica”.

La opción argentina no parte de cero. El circuito de Buenos Aires se prepara para reabrir en abril de 2027, con una carrera de MotoGP ya garantizada para ese mismo año y con reformas orientadas a devolverle capacidad para acoger grandes eventos internacionales. La F1 no compite allí desde hace 30 años, cuando Michael Schumacher ganó la última prueba disputada en ese trazado. Antes de su salida del calendario, el Gálvez llegó a recibir 20 Grandes Premios y quedó asociado a una etapa histórica del automovilismo argentino.
El contexto deportivo también pesa. La exhibición urbana realizada en Palermo mostró la magnitud del interés local alrededor de Franco Colapinto, cuya presencia ha reactivado la atención del público argentino sobre la F1. Más de 600.000 personas asistieron al evento, un indicador que la categoría no pasa por alto en un momento en el que los promotores buscan mercados con capacidad real de respuesta. La comparación con lo ocurrido en Países Bajos, donde la popularidad de Max Verstappen ayudó a consolidar Zandvoort como sede mundialista, ilustra por qué la figura de un piloto puede acelerar decisiones comerciales y deportivas.
La carrera por los cupos de 2028 no se limita a Argentina. Ruanda, Sudáfrica, Tailandia y Alemania, con Hockenheim como posible sede, también aparecen en la lista de aspirantes. Domenicali, además, subrayó que las negociaciones en África avanzan con buen ritmo y que en China y Japón han surgido nuevas solicitudes. En ese frente, la F1 prefiere mantener por ahora una sola prueba en China y consolidar ese mercado antes de abrir más plazas.
El mapa de movimientos no termina ahí. El CEO de la Fórmula 1 confirmó también el regreso de Portugal y Turquía al calendario de 2027. Portimão ya dejó en 2021 la imagen de un circuito capaz de ofrecer carreras abiertas y competitivas, mientras que Estambul Park se despidió ese mismo año con pruebas marcadas por la lluvia y por una fuerte carga estratégica. Ese doble retorno confirma que la F1 está revisando de forma activa su distribución geográfica y que, en esa revisión, Argentina ha dejado de ser una hipótesis lejana para convertirse en una posibilidad concreta.
El desenlace dependerá de varios factores: la homologación final del Gálvez, la compatibilidad con el calendario global y la capacidad de sostener el interés económico que exige la categoría. Pero el escenario actual es más favorable que en cualquier otro momento reciente. Si se confirma, el regreso a Buenos Aires cerraría un vacío de tres décadas y devolvería a Sudamérica un Gran Premio con peso histórico, respaldo popular y un relato deportivo difícil de ignorar.
