Argentina continúa sin asumir plenamente su derrota en la final del Mundial. La falta de autocrítica persiste en la Albiceleste, incluso meses después del encuentro en el MetLife Stadium. En ese contexto, el exfutbolista Ayala, ahora ayudante de Scaloni, ha ofrecido disculpas parciales a Dani Olmo por la agresión cometida tras el partido.

Ayala rechaza la etiqueta de puñetazo y la reduce a un empujón motivado por una frase del español. Afirma que la acción forma parte de reacciones habituales que “han pasado miles de veces”, y añade que pedirá perdón en persona. Sin embargo, introduce un giro acusatorio al sugerir una supuesta campaña mediática contra la selección argentina y al defender el fútbol que, según él, alegra al pueblo.
Esta respuesta ilustra un patrón recurrente: la justificación de la violencia post-partido como algo normalizado y la derivación de responsabilidades hacia factores externos. El argumento debilita el mensaje de disculpa y prolonga la tensión entre ambas selecciones, en lugar de cerrar el episodio con una condena clara de la agresión.
