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Boca resistió el final de Vélez, volvió a imponerse por penales y avanzó a cuartos de la Copa Argentina

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Boca Juniors avanzó a los cuartos de final de la Copa Argentina tras derrotar a Vélez Sarsfield en una definición por penales, luego de un encuentro sin goles y de desarrollo cambiante disputado en Córdoba. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena volvió a apoyarse en Álvaro Montero, decisivo durante la serie al contener los remates de Elías Gómez y Thiago Silvero. El próximo rival será Racing, en un cruce que pondrá a prueba la recuperación competitiva del conjunto xeneize.

La clasificación prolongó una racha favorable para Boca, que acumula diez partidos sin derrotas y que cinco días antes había vencido a Lanús en tiempo adicionado. Sin embargo, el resultado también expuso una característica recurrente de su presente: la capacidad para resolver partidos ajustados convive con dificultades para trasladar sus momentos de dominio al marcador. Frente a Vélez, Boca generó las situaciones más claras, pero necesitó otra vez de una instancia límite para sostener su avance en el torneo.

Un primer tiempo con cautela y escasa profundidad

El partido comenzó con dos equipos prudentes, atentos a no conceder espacios en un escenario de eliminación directa. Boca vistió de blanco y Vélez de azul, una combinación que generó una imagen inusual para los hinchas, mientras que en el minuto diez ambas parcialidades participaron de un homenaje a Lionel Messi. Fuera de esos momentos, la etapa inicial tuvo poco ritmo, con posesiones largas pero escasas conexiones en los últimos metros.

Vélez mostró inicialmente una leve superioridad a partir del manejo de Manuel Lanzini. El mediocampista fue el futbolista que mejor interpretó los espacios y buscó dar continuidad al juego del Fortín, aunque su influencia no alcanzó para producir peligro sostenido sobre el arco rival. Lucas Robertone intentó aportar precisión con envíos largos y Mateo Pellegrini ofreció velocidad, pero el equipo no logró transformar esas herramientas en situaciones claras.

Boca, por su parte, encontró en Leandro Paredes la principal vía para romper líneas, aunque le costó hallar receptores entre los mediocampistas y los atacantes. La ausencia de Tomás Aranda volvió a dejar visible una cuestión de funcionamiento: el equipo dispone de recuperación, recorrido y futbolistas potentes en ataque, pero no siempre cuenta con una pieza capaz de unir esos sectores, administrar los tiempos de la jugada y aparecer con continuidad entre líneas.

Los errores de Vélez abrieron el mejor tramo de Boca

El desarrollo cambió cerca del descanso, cuando Vélez comenzó a perder balones en zonas comprometidas. Boca aprovechó esas imprecisiones para atacar con más gente y generó sus mejores oportunidades. Tomás Belmonte remató desde el piso y obligó a Tomás Marchiori a responder con las piernas; luego, un cabezazo en contra de Elías Gómez exigió otra reacción rápida del arquero de Vélez.

La oportunidad más nítida llegó cuando Lautaro Blanco encontró a Belmonte dentro del área. El volante quedó en una posición favorable, con gran parte del arco disponible, pero elevó su definición. Esa secuencia resumió una limitación que Boca no logró corregir durante los 90 minutos: pudo imponer intensidad en pasajes puntuales y ganar segundas pelotas, aunque le faltó precisión para convertir su presión en una ventaja concreta.

Tras el entretiempo, Boca sostuvo esa inercia. Se instaló con mayor frecuencia en campo rival, ganó rebotes y acumuló aproximaciones mediante remates desde afuera y acciones confusas dentro del área. Vélez respondió bajando el ritmo, cerrando espacios y procurando que el partido volviera a un terreno de disputa física y circulación imprecisa. La resistencia del Fortín evitó que el dominio territorial de Boca se tradujera en una diferencia decisiva.

Paredes marcó el ritmo, pero el gol no llegó

Con el paso de los minutos, el encuentro se volvió más dividido, aunque Boca continuó pareciendo más próximo al gol. Paredes filtró uno de los mejores pases de la noche para Alan Velasco, cuyo remate cruzado pasó a pocos centímetros del poste. La jugada confirmó que, cuando el mediocampista encontraba tiempo para perfilarse, Boca podía acelerar con criterio y superar la estructura defensiva de Vélez.

Arruabarrena buscó aumentar la presencia ofensiva con el ingreso de Enner Valencia. El delantero ecuatoriano mostró una mejor condición física respecto de presentaciones anteriores y colaboró en la presión, pero permaneció aislado de los circuitos colectivos. Leonel Flores también ingresó en el tramo final, aunque Vélez logró controlar sus movimientos y apenas le permitió un intento lejano. Los cambios sumaron energía, pero no alteraron de manera decisiva la falta de conexiones cerca del área.

Vélez llegaba al encuentro con cuatro empates consecutivos y nueve partidos sin perder, una serie que explicaba parte de su postura conservadora. El equipo mantuvo orden y competitividad, pero volvió a tener dificultades para sostener ataques profundos. Sus aproximaciones fueron esporádicas y Montero intervino poco durante el juego, hasta que el cierre le presentó una situación que pudo cambiar por completo el desenlace.

El poste evitó la eliminación y Montero definió la serie

Cuando la definición por penales parecía inevitable, Boca sufrió una doble preocupación. Paredes dejó el campo por una molestia, aunque se retiró caminando y sin signos evidentes de dolor, una situación que deberá seguirse de cara al próximo compromiso. Poco después, un centro defectuoso de Flores derivó en una contra de Vélez: Mateo Pellegrini condujo la acción y Montero cometió falta sobre Simón Escobar dentro del área.

Dilan Godoy ejecutó el penal con la posibilidad de clasificar a Vélez, pero su remate dio en el poste. Boca sobrevivió a esa oportunidad y llevó el partido a una serie en la que Montero recuperó el protagonismo. El arquero, que ya había sido determinante ante Lanús con una atajada sobre el final, detuvo los disparos de Gómez y Silvero para inclinar la clasificación del lado xeneize.

El triunfo tuvo además un valor estadístico para Boca: ganó 13 de las 15 definiciones por penales que disputó en la Copa Argentina. Esa eficacia refleja una fortaleza acumulada en un torneo donde los márgenes son reducidos, aunque no elimina los desafíos que dejó el partido. Ante Racing, Boca necesitará conservar su respuesta en los momentos de presión, pero también mejorar su capacidad de construcción ofensiva para evitar que cada avance dependa de una definición al límite.

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