Fabián Bustos afirmó que su salida de Millonarios no obedeció a resultados deportivos, sino a una ruptura con la dirigencia. El técnico argentino sostuvo que el club no le permitió trabajar con normalidad y resumió su malestar con una frase contundente: “Millonarios no me devolvió la lealtad”.
En declaraciones al programa Planeta Fútbol, de Win Sports, Bustos relató que conoció la decisión poco antes de un partido. Según su versión, durante la concentración el director deportivo le comunicó que Gustavo Serpa había informado que el cuerpo técnico ya no dirigiría al día siguiente. El episodio, aseguró, tomó por sorpresa al grupo.

Una salida en medio de una campaña encaminada
Bustos dejó el cargo el 2 de septiembre, después de siete meses al frente del equipo. Su argumento central es que el objetivo inmediato estaba en marcha: clasificar entre los ocho mejores del campeonato colombiano. Millonarios ocupaba el quinto lugar, con 11 puntos en seis jornadas, una posición que hacía difícil explicar la desvinculación exclusivamente por la tabla.
El balance de su gestión también ofrece un contexto relevante. En 32 partidos, el entrenador consiguió 16 victorias, nueve empates y siete derrotas. Aunque esos números no eliminan las posibles discusiones sobre el funcionamiento del equipo, sí respaldan la idea de que la decisión se produjo mientras el club mantenía opciones competitivas y no atravesaba una crisis evidente de resultados.
La versión de Bustos instala así un conflicto institucional detrás del cambio de entrenador. Sus declaraciones no detallan qué decisiones internas limitaron su trabajo, pero plantean una diferencia profunda entre el proyecto deportivo que esperaba conducir y la confianza que recibió de la dirigencia. Millonarios, por ahora, queda ante la necesidad de explicar las razones de una salida adoptada con el equipo dentro de los puestos de clasificación.
