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Calero reivindica la respuesta del Oviedo con diez y reclama serenidad ante su sequía goleadora

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El Real Oviedo sumó un punto ante el Burgos CF en el Carlos Tartiere en un encuentro condicionado por la expulsión de uno de sus futbolistas en el minuto 25. Pese a disputar más de una hora en inferioridad numérica, el equipo asturiano mantuvo su capacidad competitiva y dispuso de varias ocasiones claras para decantar el partido. El entrenador oviedista, Julián Calero, destacó el compromiso mostrado por su plantilla y pidió calma ante la falta de acierto que mantiene al conjunto local sin marcar en sus tres últimos partidos en casa.

Un empate condicionado por la expulsión

La acción más controvertida del encuentro llegó antes de la media hora. La decisión arbitral, confirmada tras la intervención del VAR, dejó al Oviedo con diez jugadores y obligó a modificar el planteamiento inicial. Calero expresó su desacuerdo tanto con la expulsión como con el criterio aplicado durante la revisión, al considerar que una imagen congelada puede descontextualizar la jugada y llevar a valorar como excesiva una acción en la que, a su juicio, no existió una fuerza desproporcionada.

“En cuanto a la expulsión, se nos está convirtiendo el fútbol en algo odioso, odioso, odioso”, afirmó el técnico madrileño durante su comparecencia. Sus palabras reflejaron el malestar por una decisión que alteró de forma sustancial el desarrollo del partido, aunque el entrenador también puso el foco en la reacción posterior de sus jugadores. El Oviedo tuvo que reorganizarse, proteger espacios y asumir un menor control del balón, pero no renunció por completo a atacar.

Calero aseguró sentirse “tremendamente orgulloso” del rendimiento de sus futbolistas. La valoración se apoya en un dato relevante para interpretar el empate: el equipo no se limitó a resistir el asedio del Burgos, sino que consiguió fabricar oportunidades suficientes para haber obtenido los tres puntos. La inferioridad numérica, por tanto, no anuló su amenaza ofensiva, aunque sí elevó el coste físico y táctico de cada acción.

Calero reivindica la respuesta del Oviedo con diez y reclama serenidad ante su sequía goleadora

Ocasiones sin premio en el Tartiere

El entrenador mencionó tres oportunidades especialmente claras: las protagonizadas por Pablo, Jacobo y Estanis. A ellas sumó una cuarta ocasión que, en su opinión, pudo haber cambiado el resultado. La enumeración permite matizar la lectura más inmediata de la racha goleadora: el problema del Oviedo no parece limitarse a la ausencia de llegadas, sino a la dificultad para transformar en goles situaciones que el cuerpo técnico considera suficientes para competir por la victoria.

El conjunto carbayón acumula tres encuentros como local sin marcar, una secuencia que puede aumentar la presión sobre los delanteros y condicionar la confianza colectiva. Sin embargo, Calero rechazó transmitir nerviosismo. Recordó que su equipo ha registrado nueve tiros a portería y defendió que la eficacia puede aparecer de manera repentina cuando los jugadores recuperen seguridad en los últimos metros.

“No me vais a encontrar ni nervioso ni intranquilo, voy a mantener la serenidad porque sé de sobra cómo funciona esto”, señaló. El técnico recurrió a una imagen gráfica para explicar su perspectiva: comparó el primer gol con una botella de champán que todavía debe romperse. En su análisis, la anotación no solo modificaría el marcador, sino que también liberaría a los futbolistas de una carga mental acumulada y facilitaría la continuidad de las ocasiones.

Ajustes obligados por los problemas físicos

La expulsión no fue el único factor que alteró los planes del Oviedo. Las molestias físicas de Aisar y la lesión previa de Nacho obligaron a Calero a buscar soluciones para mantener la estructura defensiva, especialmente en el lateral derecho. El entrenador defendió la entrada de David Jiménez porque necesitaba disponer de un especialista en esa zona y conservar el orden durante una fase del partido en la que cualquier desajuste podía dejar al equipo expuesto.

La decisión evidencia que el empate estuvo marcado por una gestión constante de los recursos disponibles. Con un jugador menos y cambios condicionados por el estado físico de varios integrantes, el Oviedo tuvo que equilibrar la necesidad de protegerse con la obligación de aprovechar los espacios que pudiera conceder el Burgos. La capacidad para sostener ese equilibrio explica que Calero valore el punto como una recompensa al esfuerzo, aunque las ocasiones generadas alimenten también la sensación de oportunidad perdida.

Estanis reaparece como recurso ofensivo

Entre las noticias positivas estuvo el regreso de Estanis, que disputó alrededor de veinte minutos después de permanecer tres semanas apartado por una lesión muscular. Su participación fue observada con especial atención porque representa una alternativa para un ataque que necesita más desequilibrio y profundidad. Calero destacó que el extremo aporta recursos diferentes, sobre todo por su capacidad para desbordar hacia dentro, asumir riesgos y acelerar las jugadas.

La vuelta del futbolista amplía progresivamente las opciones del entrenador, aunque su reincorporación deberá administrarse con cautela después del periodo de inactividad. En un equipo que ha sufrido problemas físicos durante el partido y que está buscando soluciones para mejorar su producción ofensiva, recuperar efectivos puede ser tan importante como corregir la puntería. El Oviedo salió del duelo ante el Burgos sin el gol que buscaba, pero con argumentos competitivos y la convicción de que la racha puede cambiar si mantiene la generación de ocasiones.

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