El Real Madrid ha recuperado la figura de un nueve clásico con el fichaje de Carlos Espí por 25 millones de euros. El delantero de Tavernes de la Valldigna, de 21 años, llega desde el Levante para ocupar el rol de rematador puro que José Mourinho necesita en el área.

Espí demuestra su eficacia como finalizador: seis de sus once goles llegaron al primer toque y cuatro de cabeza. Juega pocos minutos pero genera alto impacto dentro del área, donde concentra casi la mitad de sus disparos. Su capacidad para presionar tras pérdida y leer segundas jugadas añade valor defensivo al equipo.
El nuevo delantero blanco fija centrales con movimientos cortos y prioriza la finalización sobre la creación. Sus datos de pases progresivos confirman un perfil de cazador de área más que de enlace, un complemento directo para el ataque madridista.
