Casademont Zaragoza ha vuelto a priorizar contratos de una sola temporada en la configuración de sus dos plantillas. La mayoría de los fichajes del masculino y del femenino termina en junio de 2027, una fórmula que protege margen salarial y reduce el riesgo de arrastrar salarios largos si el rendimiento no acompaña.

La excepción está en las piezas consideradas estructurales: Guillem Vives y Nico Brussino en el equipo masculino, y Astou Ndour y Carla Brito en el femenino, tienen vínculo hasta 2028. El club reserva así los contratos largos para perfiles con valor deportivo y de mercado más claro.
La lectura es nítida: Zaragoza gana flexibilidad para corregir rápido, pero también se obliga a reconstruir casi cada verano. En un entorno de alta rotación, la continuidad dependerá menos de los contratos que del acierto inmediato en los despachos.
