La Ciudad de México recibió 4 millones 112 mil turistas entre el 1 de junio y el 15 de julio de 2026, una cifra 20 por ciento inferior a los 5 millones proyectados por la jefa de Gobierno Clara Brugada en octubre de 2024. Pese a esa diferencia, las autoridades destacaron un incremento del 21 por ciento en el número de visitantes respecto al mismo periodo del año anterior y una derrama económica que oscila entre 44 mil y 66 mil millones de pesos.
La brecha entre anuncios y resultados concretos
El anuncio inicial de Brugada se centró en la expectativa de recibir entre cinco y seis millones de personas, impulsada por la venta anticipada de medio millón de boletos. La realidad mostró que el flujo de aficionados nacionales y extranjeros se estabilizó en torno a los cuatro millones. Esta diferencia no se explica solo por una menor afluencia internacional, sino también por una distribución más equilibrada entre turismo local y extranjero, con un millón 600 mil hospedados en hoteles, un millón 353 mil 600 en plataformas de alquiler y más de un millón en casas de familiares o amigos.
Los datos del AICM y el AIFA revelan que entre enero y junio llegaron 4.4 millones de pasajeros internacionales y 88 mil vuelos. Sin embargo, el pico de visitantes durante el periodo del Mundial no alcanzó las estimaciones previas, lo que sugiere que las proyecciones iniciales no consideraron con suficiente precisión la capacidad real de absorción de la ciudad ni los patrones de viaje de los aficionados que prefirieron estadías más cortas o combinadas con otras sedes.

Incremento del gasto y generación de empleo formal
El secretario de Finanzas, Juan Pablo de Botton, reportó transacciones bancarias por 193 mil millones de pesos entre el 11 y el 30 de junio, con un aumento adicional de 44 mil millones en tarjetas de crédito y débito, equivalente a un crecimiento del 30 por ciento frente al mismo lapso de 2025. Estos datos representan únicamente el piso del impacto económico, ya que excluyen operaciones en efectivo. El gasto de turistas internacionales, según registros de BBVA, creció 61.2 por ciento en junio respecto al mismo mes del año anterior.
El mes de junio registró la mayor creación de empleo formal en la historia reciente de la capital, con cien mil puestos nuevos según el Instituto Mexicano del Seguro Social. Esta cifra coincide con el periodo de mayor actividad relacionada con el Mundial y sugiere que el evento funcionó como catalizador de contrataciones temporales en hotelería, transporte y comercio, aunque persiste la pregunta sobre la estabilidad de esos empleos una vez concluida la justa.
Perspectivas del comercio organizado y las plataformas digitales
La ANTAD informó que las ventas en la Ciudad de México crecieron 4.8 por ciento en el trimestre abril-junio, superando el promedio nacional de 3.3 por ciento. Las pantallas para seguir los partidos registraron un aumento del 39 por ciento en la capital, frente al 21 por ciento a nivel nacional. Durante el partido México-Ecuador, el 95.3 por ciento de los encuestados realizó compras relacionadas y el gasto promedio por persona alcanzó 470 pesos, concentrado principalmente en cerveza, carne y botanas.
Las aplicaciones de entrega también reflejaron el efecto del evento. Rappi duplicó sus ventas durante los partidos de la selección mexicana y aumentó hasta 20 por ciento el número de repartidores activos en días de alta demanda. Uber Eats creció 48 por ciento en días de partido, mientras que los viajes con origen o destino en el Estadio Ciudad de México se incrementaron 40 por ciento. Los principales usuarios internacionales provinieron de Estados Unidos, Colombia, Reino Unido, España, Chequia y Ecuador, lo que confirma la diversificación de mercados que el Mundial logró atraer.
El efecto de largo plazo en la demanda turística
Las encuestas realizadas por la Secretaría de Turismo capitalina muestran que el turismo que llegó durante el Mundial, especialmente el internacional, planea regresar con familias en los próximos veranos. El interés por visitar la ciudad creció 27 por ciento para el resto de 2026 y 61.2 por ciento para 2027. Esta tendencia apunta a una posible consolidación de CDMX como destino de turismo deportivo y cultural más allá del evento, siempre que se mantengan estándares de seguridad y oferta descentralizada que llegaron a todas las demarcaciones.
Control de precios y riesgos de dependencia
Durante el periodo del Mundial la inflación en la ciudad se ubicó en 3.4 por ciento, por debajo del 4 por ciento por primera vez en varios meses y cerca del objetivo del Banco de México. Las autoridades interpretan este dato como evidencia de que el aumento de actividad económica no generó presiones inflacionarias significativas. No obstante, la experiencia de otros grandes eventos muestra que los beneficios de corto plazo pueden verse limitados si no se traducen en mejoras estructurales en infraestructura y conectividad que eviten cuellos de botella en futuros torneos o ferias masivas.
El principal riesgo radica en la concentración temporal del gasto. Si bien el Mundial impulsó sectores específicos, la ciudad sigue expuesta a la volatilidad de eventos puntuales. La proyección de un verano favorable para 2026 dependerá de la capacidad de retener parte del nuevo turismo internacional y de evitar que la demanda se concentre únicamente en fechas deportivas. La descentralización del gasto observada durante el Mundial ofrece una base para mitigar este riesgo, pero requiere políticas continuas de promoción en zonas periféricas y mejoras en transporte público que conecten mejor las demarcaciones con los principales atractivos.
