El Centro de Atletismo de Tenerife (CIAT) se convertirá el próximo septiembre en la sede de la primera Escuela de Atletismo en Silla de Ruedas de la isla, una iniciativa impulsada por la asociación Atletas Sin Fronteras y apoyada por el Cabildo de Tenerife a través de las instalaciones deportivas que gestiona la empresa pública Ideco. La apertura sitúa al recinto insular en una posición pionera dentro del deporte adaptado en Canarias, al incorporar una oferta estable de formación específica para atletas con movilidad reducida en un espacio plenamente accesible.
Un proyecto que arranca con una sesión semanal
La actividad comenzará con una sesión semanal los lunes por la mañana, dirigida técnicamente por un entrenador de la propia asociación. El diseño inicial, modesto en número de participantes, responde a una lógica de implantación gradual: probar demanda, ajustar recursos y ampliar horarios a medida que crezca el interés en la isla. En este tipo de programas, la fase de arranque suele ser decisiva, porque la continuidad depende tanto de la captación de alumnos como de la disponibilidad de instalaciones adaptadas y de personal especializado.

La accesibilidad como condición de fondo
La consejera de Deportes del Cabildo, Yolanda Moliné, ha valorado de forma positiva la elección del CIAT como sede, al entender que una instalación plenamente adaptada es un requisito básico para que una escuela de estas características pueda consolidarse con garantías. Su mensaje apunta a un elemento que va más allá de la cesión puntual de pistas: sin accesibilidad real, el deporte inclusivo queda supeditado a soluciones improvisadas y a una participación intermitente. La implicación del Cabildo, en este sentido, ofrece un marco institucional que reduce esa fragilidad inicial.
La corporación insular facilitará el uso de las pistas e infraestructuras del centro para que los deportistas dispongan de las máximas prestaciones desde el inicio de la actividad. Esa disponibilidad es relevante porque el atletismo en silla exige una combinación de superficie adecuada, seguridad en los desplazamientos y condiciones técnicas que permitan entrenar con regularidad. En la práctica, la accesibilidad no solo amplía derechos, sino que determina la calidad del proceso deportivo.
Más allá de una apertura simbólica
Con esta cesión, el CIAT amplía su papel como espacio de promoción atlética y suma la modalidad en silla de ruedas a una oferta que ya incluye programas consolidados como su Escuela de Atletismo o la Escuela de Lanzamientos. El movimiento tiene valor institucional y también operativo: incorpora el deporte adaptado al circuito habitual de formación, en lugar de tratarlo como una actividad paralela o excepcional. Esa integración favorece visibilidad, normaliza la presencia de nuevos perfiles de deportistas y puede convertirse en una vía de detección de talento.
Para Atletas Sin Fronteras, entidad sin ánimo de lucro centrada en la inclusión de personas con discapacidad mediante el deporte y la sensibilización social, la apertura del curso en Tenerife añade una herramienta concreta a su trabajo de base. La asociación gana un entorno estable para reducir barreras de acceso y promover la participación adaptada en la isla. El éxito del proyecto dependerá ahora de si la respuesta inicial confirma esa demanda latente y de si las instituciones sostienen el apoyo necesario cuando la escuela empiece a crecer.
