El atletismo de Santo Domingo 2026 dejó una señal más profunda que el medallero: atrajo a un público nuevo en el Estadio Olímpico Félix Sánchez y convirtió la competencia en una experiencia social compartida. La asistencia mostró que el interés por la pista y el campo puede ir más allá del precio del boleto cuando coinciden sede, figuras locales y clima de evento mayor.

Una tribuna distinta
Familias, estudiantes y jóvenes acudieron junto a seguidores más técnicos, y esa mezcla cambió el perfil de las gradas. La presencia de Marileidy Paulino empujó buena parte de la convocatoria, pero el efecto real fue más amplio: el estadio funcionó como puerta de entrada para espectadores que descubrieron la tensión del sprint, el fondo y los relevos desde la cercanía.
El caso de Liranyi Lorenso y Christopher Melenciano refuerza esa lectura. Sus victorias no solo sumaron oros para República Dominicana; también ofrecieron relatos de identificación y superación que ayudaron a fijar al atletismo como espectáculo y no solo como competencia. En unos Juegos donde más del 85 % de las pruebas fueron gratuitas, la pista confirmó que el legado también se mide por el público que forma.
