Ingresos bajo presión
La estabilización que logró Javier Milei ordenó la macro, pero no cerró la brecha social. La clase media argentina llega a 2027 con alivio por la baja de la inflación y, al mismo tiempo, con un deterioro en su capacidad de consumo y ahorro. Según los relevamientos citados por Fernando Moiguer y Mora Jozami, hoy apenas 6% de los hogares integra los segmentos altos, 44% se ubica en clase media y la mitad cae en estratos bajos. La fotografía ya no es la de una sociedad que progresa, sino la de una que administra riesgos.

El dato más sensible está en el endeudamiento: las familias ya destinan alrededor del 20% de su ingreso registrado al pago de créditos, el doble que en 2023. Eso refleja que el crédito volvió, pero también que las cuotas dejaron de licuarse. El consumo se volvió selectivo y conviven dos Argentinas: una que accede a inmuebles o financiamiento y otra que usa deuda para cubrir gastos básicos. En 2027, la disputa no será solo por la inflación, sino por quién logra convencer a esa clase media de que el esfuerzo empieza a traducirse en mejora real.
