La selección argentina venció 2-1 a Inglaterra y alcanzó la final del Mundial 2026. En los festejos, varios jugadores exhibieron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”. Aunque la FIFA prohíbe mensajes políticos, la acción ocurrió después del partido y se viralizó de inmediato.

Manchester United, Chelsea y Aston Villa publicaron mensajes de felicitación a Lisandro Martínez, Enzo Fernández y Emiliano Martínez. Cada publicación recibió cientos de comentarios hostiles de usuarios ingleses que cuestionaron la participación de los futbolistas en el gesto. Las cuentas oficiales quedaron atrapadas entre el reconocimiento deportivo y la sensibilidad nacionalista.
Repercusiones más allá del campo
El episodio revela cómo una rivalidad histórica puede transformar un resultado deportivo en detonante político. Los clubes intentaron mantener un tono neutral, pero las reacciones demostraron que el gesto de los jugadores activó memorias colectivas que superan el ámbito futbolístico. En un torneo donde Argentina busca su tercer título mundial consecutivo, el simbolismo de la bandera eclipsó la hazaña deportiva y expuso la dificultad de separar el deporte de las disputas territoriales pendientes.
