La ausencia de Ángel Correa en la convocatoria de Tigres contra Tijuana refuerza la impresión de que su salida es inminente. Fernando Gorriarán, compañero del delantero rosarino, confirmó que ambos mantuvieron una conversación privada sobre sus situaciones y que el futbolista ya expresó internamente su deseo de ser transferido.

Esta declaración añade presión sobre Tigres, que mantiene su exigencia de 18 millones de dólares por la cláusula de rescisión. River, en cambio, se mantiene en una oferta de 13 millones, argumentando que la reducción automática a 10 millones dentro de un año hace innecesario pagar más ahora.
El optimismo en Núñez radica precisamente en este desequilibrio: la exclusión de Correa del plantel y la voluntad manifiesta del jugador erosionan la postura mexicana. Gorriarán evitó detalles, pero su tono confirma que el rosarino ya tomó la decisión de marcharse. La operación podría cerrarse en este mercado si Tigres acepta ceder antes de perder margen de negociación.
