Costa Rica alcanzó un promedio de 763 puntos en el informe global de los TOEIC Listening & Reading Tests 2025, resultado equivalente a un nivel B1 intermedio. La puntuación ubicó al país por encima de Japón, Corea del Sur, China, Brasil y México entre las naciones consideradas en la evaluación internacional de dominio del inglés.
El dato ofrece una señal favorable para un país cuya economía depende cada vez más de los servicios, la inversión extranjera, el turismo y las operaciones empresariales con alcance internacional. Sin embargo, la cifra no debe interpretarse como una medición absoluta del nivel de inglés de toda la población costarricense. El TOEIC reúne a personas que presentan la prueba por motivos académicos, laborales o institucionales, por lo que sus resultados describen principalmente el desempeño de ese grupo participante.
Una ventaja comparativa en una región competitiva
El desempeño de Costa Rica adquiere relevancia porque el inglés funciona como una herramienta de acceso a empleos mejor remunerados y a oportunidades de formación. En sectores como tecnología, servicios corporativos, centros de contacto, turismo y comercio internacional, la capacidad de comunicarse con clientes, proveedores y equipos ubicados en otros países puede ser un requisito de entrada, no una cualificación adicional.
La comparación con Japón, Corea del Sur, China, Brasil y México también debe leerse con cautela. Las diferencias entre países pueden estar influidas por la composición de las muestras, el tipo de instituciones que aplican el examen y los perfiles profesionales de quienes lo presentan. Aun así, el resultado confirma que Costa Rica cuenta con una base de aprendizaje suficientemente sólida para competir en un entorno donde el dominio del inglés es parte de la infraestructura laboral.
La evaluación, además, mide principalmente comprensión auditiva y lectora. Estas habilidades son esenciales para estudiar, seguir instrucciones y procesar información profesional, pero no sustituyen una evaluación completa de la expresión oral y escrita. Por esa razón, un puntaje favorable puede coexistir con dificultades para sostener conversaciones espontáneas, redactar documentos especializados o desenvolverse en reuniones de trabajo.

La exposición diaria aparece como el factor decisivo
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la relación directa entre el uso cotidiano del idioma y los resultados obtenidos. Las personas que utilizan inglés entre el 51% y el 100% de su vida diaria registran puntuaciones considerablemente superiores a las de quienes tienen una interacción limitada con la lengua.
La conclusión tiene implicaciones prácticas para las políticas educativas y para las empresas. Aprender vocabulario y reglas gramaticales en el aula constituye una etapa necesaria, pero la consolidación de la competencia depende de la frecuencia, la variedad y la utilidad de las situaciones en que el idioma se emplea. Leer documentación técnica, participar en reuniones, atender consultas, estudiar contenidos especializados o conversar con hablantes de otros países permite convertir el conocimiento pasivo en una capacidad operativa.
Diani Víquez, Head of Academic Delivery del Centro Cultural Costarricense Norteamericano, sostuvo que Costa Rica ha construido durante años una base sólida en el aprendizaje del inglés. A su criterio, el reto actual consiste en ampliar las oportunidades para utilizarlo de manera cotidiana, académica y profesional. La observación desplaza el foco desde la cantidad de horas de clase hacia la calidad de los espacios de práctica disponibles fuera del aula.
Mujeres y carreras de artes liberales sobresalen en la muestra
La participación femenina constituye otro elemento distintivo del resultado costarricense. El 67% de las personas evaluadas fueron mujeres, uno de los porcentajes más altos registrados en el informe. Para Víquez, esta presencia refleja que el inglés se ha consolidado como una vía de crecimiento profesional y de acceso a nuevas oportunidades para las mujeres.
El dato puede asociarse con la creciente incorporación femenina a áreas de servicios, educación, administración, comunicación y profesiones vinculadas con mercados internacionales. No obstante, la participación en el examen no permite medir por sí sola las brechas de acceso al empleo, los salarios o las posiciones de liderazgo. Para establecer esas relaciones harían falta datos complementarios sobre trayectoria laboral, ingresos y condiciones de contratación.
Costa Rica también registró una composición académica singular: el 50% de quienes realizaron la prueba provenía de carreras de artes liberales, el porcentaje más alto reportado a nivel mundial. La cifra sugiere que la demanda de inglés no se concentra exclusivamente en disciplinas tecnológicas o científicas. En áreas como derecho, comunicación, educación, relaciones internacionales, humanidades y ciencias sociales, el idioma también puede ampliar el acceso a bibliografía, redes profesionales y programas universitarios.
El reto es convertir el resultado en oportunidades concretas
El informe señala que, a nivel global, el 75% de las personas que presentaron la prueba había estudiado inglés durante más de seis años. Ese dato evidencia que la continuidad educativa es importante, pero también plantea una pregunta sobre la eficiencia del aprendizaje: permanecer varios años en un programa no garantiza alcanzar una competencia suficiente para usar el idioma con autonomía.
En Costa Rica, la prioridad debería ser conectar la formación lingüística con experiencias verificables de uso. Las universidades pueden integrar fuentes y actividades en inglés dentro de distintas carreras; las empresas pueden crear espacios de comunicación real y capacitación vinculada con tareas concretas; y el sistema educativo puede fortalecer la conversación, la escritura y la comprensión de contenidos profesionales, además de la preparación para exámenes.
El TOEIC continúa siendo utilizado por compañías, universidades y organizaciones para medir habilidades de comunicación en inglés. Su valor, por tanto, no reside únicamente en ordenar países, sino en ofrecer una referencia para identificar fortalezas y orientar decisiones de formación. El resultado de Costa Rica es positivo, pero su impacto dependerá de que el dominio medido en la prueba se traduzca en más empleos de calidad, mayor movilidad académica y una participación más amplia en la economía internacional.
