Didier Deschamps reconoció la superioridad técnica de España tras la derrota 0-2 en semifinales del Mundial. El seleccionador francés admitió que su equipo se mostró un escalón por debajo y cometió errores decisivos en pases y definición. Aunque asumió la responsabilidad principal, dejó entrever su malestar con el árbitro salvadoreño Iván Barton por el penalti que abrió el marcador.

La pregunta sobre si el colegiado estaba “al nivel de una semifinal” revela la tensión acumulada por decisiones que, según Deschamps, perjudicaron repetidamente a Francia. Sin embargo, el técnico evitó que esta queja eclipsara el análisis: insistió en que la diferencia real radicó en la menor peligrosidad ofensiva y en la falta de recuperación tras la eliminación de William Saliba.
Francia disputará ahora el partido por el tercer puesto. Deschamps mantiene el compromiso de preparar ese encuentro con la misma exigencia, consciente de que el título ya no es posible pero que el mérito del recorrido alcanzado sigue intacto. España, por su parte, demostró mayor control y madurez en los momentos clave.
