El 6 de julio, Asha Sharma presentó el reajuste de Xbox con 3.200 despidos y la separación de cuatro estudios. Aunque se evitó el cierre total de equipos internos, Jason Schreier ha revelado que el impacto real supera las cifras oficiales y alcanza a socios externos.
Estudios de codesarrollo como Eidos Montreal, IO Interactive, Crystal Dynamics y Avalanche Studios perdieron financiación de Microsoft y aplicaron recortes propios. Estos despidos no aparecen en los comunicados de Xbox, pero reducen la capacidad de proyectos compartidos como Grounded 2 o Contraband.

Los empleados de terceros enfrentan además cláusulas de confidencialidad estrictas que impiden incluir su trabajo en Xbox en portafolios. Esto reduce su visibilidad ante futuros empleadores y prolonga la incertidumbre laboral más allá del momento del despido.
Microsoft también ordenó recortar un 50 % la inversión en proveedores externos de marketing, relaciones públicas y soporte técnico. Aunque estos profesionales no figuran en las plantillas oficiales, su salida añade presión sobre la cadena de valor del sector sin que se refleje en los reportes corporativos.
Estas medidas muestran cómo un reajuste interno genera efectos sistémicos que debilitan el ecosistema de desarrollo y limitan las opciones de recontratación para cientos de profesionales ajenos a la compañía.
