La Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) avanzó este 3 de septiembre en las conversaciones con Marcelo Gallardo para convertirlo en el próximo director técnico de la selección nacional. El entrenador argentino es el principal candidato para reemplazar a Sebastián Beccacece, aunque la negociación todavía no está cerrada y la dirigencia ecuatoriana evalúa una alternativa de alcance internacional: el español Roberto Martínez.
La información fue divulgada por Matteo Moretto, periodista especializado en el mercado europeo de fichajes. Según su reporte, Gallardo ocupa el primer lugar en las preferencias de la FEF, pero Martínez también figura entre los nombres considerados en caso de que las partes no logren un acuerdo definitivo. La existencia de un segundo candidato refleja que la federación busca mantener margen de maniobra mientras define las condiciones contractuales y económicas del proyecto.
La negociación con Gallardo entra en su etapa decisiva
Las conversaciones entre Gallardo y la FEF ya habrían superado la fase inicial de presentación del proyecto deportivo. De acuerdo con el periodista César Merlo, el técnico argentino volvió a reunirse con Francisco Egas, presidente de la federación, en Madrid. En esos encuentros se habría alcanzado un entendimiento general sobre la orientación deportiva que tendría la selección, por lo que el diálogo se concentra ahora en los aspectos económicos.
La propuesta contempla un contrato de cuatro años para Gallardo y su cuerpo técnico. Ese plazo permitiría vincular el eventual nombramiento con un ciclo completo de preparación y competencia, incluidos los compromisos internacionales que tendrá Ecuador en los próximos años. Sin embargo, mientras no exista un acuerdo firmado y anunciado oficialmente, la llegada del argentino debe considerarse una posibilidad avanzada, pero no definitiva.
Egas incluso habría analizado prolongar su permanencia en España para intentar resolver las conversaciones y dejar definido al reemplazante de Beccacece. La decisión tiene una dimensión deportiva inmediata: Ecuador tiene previsto volver a jugar el 24 de septiembre frente a Corea del Sur y posteriormente viajará a Japón para disputar la Copa Kirin. Si Gallardo asume antes de esas fechas, esos partidos podrían convertirse en sus primeros encuentros al frente de una selección nacional.

Roberto Martínez, una alternativa con experiencia mundialista
Roberto Martínez aparece como una opción distinta por su recorrido reciente en selecciones. El entrenador español quedó disponible después de la última Copa del Mundo, torneo en el que dirigió a Portugal hasta los octavos de final. La escuadra portuguesa superó la fase de grupos tras igualar con Colombia y la República Democrática del Congo, además de imponerse a Uzbekistán. Luego eliminó a Croacia en los dieciseisavos de final, antes de caer frente a España en la ronda siguiente.
Su posible consideración por parte de Ecuador se explica, en buena medida, por la experiencia acumulada en contextos de alta exigencia. Martínez condujo a Bélgica en los Mundiales de 2018 y 2022, y con la generación belga alcanzó el tercer puesto en Rusia 2018. Más tarde asumió el mando de Portugal, selección con la que conquistó la Liga de Naciones y participó en una nueva Copa del Mundo.
El español también cuenta con una trayectoria en clubes ingleses. Dirigió al Swansea City, al Wigan Athletic y al Everton. Con el Wigan obtuvo la FA Cup, uno de los logros más relevantes de su carrera, y anteriormente consiguió un título de la League One, la tercera categoría del fútbol inglés. Su experiencia combina, por tanto, el trabajo cotidiano en clubes con la gestión de planteles nacionales y torneos de selecciones.
Dos perfiles para un mismo desafío
La eventual elección entre Gallardo y Martínez plantearía dos caminos diferentes para la selección ecuatoriana. Gallardo llegaría con una reputación construida principalmente en el fútbol de clubes, especialmente por su exitoso ciclo en River Plate, y afrontaría por primera vez el cargo de seleccionador. Su principal desafío sería trasladar a un calendario más reducido y a concentraciones breves los métodos de trabajo que desarrolló durante largos procesos en equipos.
Martínez, en cambio, ya conoce las exigencias de administrar una selección. Esa experiencia puede ser relevante para Ecuador, que necesita aprovechar cada fecha internacional y sostener una planificación capaz de integrar a jugadores que actúan en distintos países. No obstante, su paso por Portugal también mostró que la experiencia previa no elimina las dificultades propias de los grandes torneos ni garantiza por sí sola resultados deportivos.
El contexto ecuatoriano exige además resolver una transición. Beccacece dejó la conducción de la Tri y la federación debe definir rápidamente una estructura que dé continuidad al proceso, pero que también introduzca ajustes si considera que el rendimiento reciente no cumplió las expectativas. El nuevo técnico tendrá que trabajar con una base de futbolistas ya consolidada, incorporar nuevas alternativas y preparar al equipo para una agenda que comienza en septiembre.
La decisión aún depende de los últimos acuerdos
Por ahora, Gallardo continúa siendo el favorito y las conversaciones se encuentran en una fase avanzada, según los reportes conocidos. La diferencia entre un entendimiento deportivo y un contrato formal, sin embargo, puede ser determinante: la remuneración, la duración exacta del vínculo, la composición del cuerpo técnico y las condiciones de trabajo deben quedar definidas antes del anuncio oficial.
La presencia de Martínez en el radar permite a la FEF contar con una alternativa de alto perfil y evita que el proceso dependa exclusivamente de una sola negociación. La prioridad de la dirigencia será cerrar cuanto antes la designación para que el próximo entrenador disponga del mayor tiempo posible antes de los compromisos contra Corea del Sur y Japón. Mientras eso no ocurra, Gallardo encabeza la carrera, pero Roberto Martínez permanece como una opción concreta para asumir el futuro de la selección ecuatoriana.
