El Celta vuelve a medir su preparación en Italia diez años después de su anterior concentración en el país transalpino. El conjunto vigués se enfrenta este miércoles al Sassuolo, un rival conocido para el club, y posteriormente incorporará al Nápoles a su calendario, en un duelo que añadirá por primera vez al equipo napolitano a la relación de adversarios italianos del Celta. El partido ante el conjunto de Stanislav Lobotka, antiguo futbolista celeste, también servirá para reforzar una conexión que se ha repetido durante décadas en amistosos y competiciones oficiales.
La coincidencia con el Sassuolo no es nueva. Ambos equipos ya se enfrentaron en la anterior estancia del Celta en Italia, hace una década, y el reencuentro permite comparar dos momentos distintos de sus respectivas trayectorias. Para el cuadro vigués, la gira representa una oportunidad de elevar la exigencia de la pretemporada frente a rivales de una liga de máxima competencia. Para los clubes italianos, el Celta forma parte de una lista de oponentes habituales en torneos estivales, partidos de preparación y eliminatorias europeas.

Una relación reciente que empezó con Bolonia
El antecedente más próximo se encuentra en la Europa League 2025/2026. El Bolonia visitó Balaídos durante la Fase Liga y se llevó la victoria por 1-2. Aquel resultado constituye el contrapunto más cercano dentro de una relación que, en términos generales, ha dejado recuerdos favorables para el Celta. La derrota también evidencia que los antecedentes históricos no determinan el rendimiento de un equipo: cada enfrentamiento llega condicionado por la plantilla, el momento competitivo y el contexto del torneo.
En el ámbito de los amistosos, el recorrido más reciente incluye al Lazio, que jugó en Vigo en 2019 y ganó por 1-2 el Memorial Quinocho. Dos años antes, el Udinese había sido el invitado de ese trofeo y se impuso en los penaltis después de un empate 1-1. El gol celeste fue obra de Maxi Gómez. En ese mismo 2017, el Celta se enfrentó también a la Roma en Balaídos en el último amistoso de aquella pretemporada. El equipo vigués ganó 4-1, con dobletes de Iago Aspas y Pione Sisto.
El Memorial Quinocho, principal punto de encuentro
La presencia italiana en el Memorial Quinocho se remonta a varias ediciones y ha acompañado distintas etapas deportivas del club. En agosto de 2015, el Genoa fue el rival y el Celta se impuso por 4-0 gracias a los goles de Tucu Hernández, Aspas, por partida doble, y John Guidetti. Un año antes, en 2014, el invitado había sido el Cagliari. El equipo dirigido por Eduardo Berizzo, todavía en los primeros pasos de su proyecto, venció igualmente por 4-0, con tantos de Santi Mina, Cabral, Orellana y Nolito.
La Roma ya había visitado Vigo en el año 2000. De Vecchio adelantó entonces al conjunto italiano, pero Benni McCarthy igualó el encuentro a cinco minutos del final y forzó una tanda de penaltis. El Celta terminó ganando el trofeo, impulsado por una actuación destacada de Pablo Cavallero, que se estrenaba en aquella cita. El episodio resume una constante de estos enfrentamientos: muchos se resolvieron con marcadores ajustados, prórrogas o penaltis, y no únicamente mediante una superioridad clara durante los noventa minutos.
Inter, Lazio y Fiorentina en el Cidade de Vigo
El otro gran torneo veraniego de la ciudad también reunió a varios equipos italianos. Inter, Lazio, Fiorentina y Perugia fueron los invitados consecutivos del Cidade de Vigo entre 1996 y 1999. En los dos primeros casos, el Celta conquistó el trofeo en la tanda de penaltis. En 1998, coincidiendo con la celebración del 75 aniversario del club, derrotó a la Fiorentina por 2-0 con goles de Sánchez y Makelele. El conjunto florentino volverá a cruzarse con los vigueses este domingo, lo que añade otro capítulo a una relación que combina memoria histórica y preparación actual.
También en 1998 el Celta se enfrentó al Milan en el torneo italiano de San Benedetto. Aquel partido quedó asociado a una circunstancia singular: el equipo vigués no tuvo que utilizar una equipación alternativa. Más allá de la anécdota, el encuentro confirma que los contactos entre el club y el fútbol italiano no se limitaron a las visitas de conjuntos de la Serie A a Balaídos. El Celta también buscó en Italia escenarios de preparación y torneos con rivales de elevado reconocimiento internacional.
Los precedentes europeos más celebrados
En competición oficial, el balance emocional es especialmente significativo. El recuerdo más contundente es el 4-0 ante la Juventus en la Copa de la UEFA, logrado en marzo de 2000. Aquel resultado ocupa un lugar destacado en la historia europea del Celta por la entidad del rival y por la amplitud del marcador. El equipo vigués también consiguió superar al Milan en la Champions League, otro resultado de peso frente a uno de los clubes más laureados del continente.
El Palermo completa los antecedentes europeos mencionados. Ambos equipos empataron en la fase de grupos de la Europa League de 2006, en un contexto diferente al de las eliminatorias directas y al de los actuales formatos continentales. La derrota ante el Bolonia en la pasada temporada rompe una secuencia de recuerdos mayoritariamente positivos, pero no modifica la dimensión de una rivalidad ocasional construida a lo largo de casi tres décadas.
El Sassuolo y el Nápoles permitirán actualizar esa historia desde dos perspectivas. El primero recupera un duelo ya conocido y servirá para medir la evolución de ambos proyectos; el segundo ofrecerá un enfrentamiento inédito ante un club con una identidad competitiva consolidada y con Lobotka como vínculo directo con la etapa reciente del Celta. La gira italiana, por tanto, no es solo una sucesión de partidos de pretemporada: reúne pasado, presente y una exigencia deportiva útil para preparar los próximos compromisos oficiales.
