El Manchester City consiguió este martes su primer triunfo de la pretemporada al imponerse por 1-3 a un combinado de All Stars de la K-League, en un encuentro que sirvió para seguir definiendo el proyecto de Enzo Maresca tras la salida de Pep Guardiola. El resultado llega después de la derrota en la tanda de penaltis frente al Inter de Milán en el primer amistoso del verano, aunque el verdadero valor de la cita estuvo en las señales ofrecidas por un equipo todavía incompleto y en fase de reconstrucción.
Maresca volvió a apostar de inicio por una alineación con numerosos jugadores llamados a tener un papel relevante durante la campaña 2026-27. La planificación está condicionada, no obstante, por la ausencia temporal de varios internacionales que participaron en el Mundial de 2026. Por ese motivo, el técnico italiano todavía no dispone de toda su plantilla ni puede considerar definitivo el once que prepara para el primer compromiso oficial, la Community Shield contra el Arsenal del próximo 16 de agosto.
Una victoria construida antes del descanso
El City tomó pronto el control del marcador. Aït-Nouri abrió la cuenta y Reijnders amplió posteriormente la ventaja, en una primera mitad en la que el conjunto inglés encontró espacios suficientes para imponer su mayor ritmo y capacidad asociativa. Entre ambos tantos, Dae-won Kim logró reducir diferencias para el equipo de estrellas de la liga surcoreana, que mantuvo el partido abierto durante varios minutos.
La respuesta del conjunto de Manchester llegó antes del intermedio, con otro gol de Divin Mubama. El delantero, único futbolista del filial incluido en el once titular, actuó como referencia ofensiva y volvió a mostrar capacidad para aprovechar sus oportunidades. Ya había marcado el tanto del empate frente al Inter, una actuación que le permitió ganar protagonismo durante esta gira y situarse entre los jóvenes que buscan convencer al nuevo entrenador.

La actuación de Mubama no garantiza, por sí sola, un lugar estable en la plantilla, pero sí refuerza su candidatura en un momento en el que Maresca debe valorar alternativas para completar la estructura ofensiva. Su presencia también refleja una de las necesidades del City en esta transición: mantener el nivel competitivo mientras integra nuevos perfiles y ofrece espacio a futbolistas formados en sus categorías inferiores.
Maresca mueve piezas y amplía la evaluación
El entrenador introdujo hasta seis cambios al descanso, una decisión habitual en una fase de preparación en la que el resultado convive con la necesidad de repartir minutos y probar distintas combinaciones. Mediado el segundo tiempo ingresaron Nunes, Echeverri, Marmoush, Heskey —hijo del exinternacional inglés Emile Heskey— y el recién llegado Monga, además de los futbolistas que ya habían entrado tras la pausa.
La sucesión de modificaciones alteró el ritmo del encuentro y redujo la continuidad del juego, pero permitió a Maresca ampliar la observación sobre una plantilla que aún debe ajustarse. El técnico no solo necesita definir un equipo titular, sino también establecer jerarquías, funciones y mecanismos de rotación para una temporada que comenzará con exigencias inmediatas. El amistoso, por tanto, funcionó tanto como prueba competitiva como sesión de evaluación colectiva.
El 1-3 ofrece una lectura positiva en términos de eficacia y respuesta tras el tropiezo ante el Inter, aunque debe interpretarse dentro de su contexto. El rival estuvo compuesto por una selección de figuras de la competición surcoreana y el City afrontó el encuentro sin todos sus internacionales. La victoria confirma una evolución en la preparación, pero todavía no permite extraer conclusiones definitivas sobre la identidad del equipo ni sobre su capacidad para competir al máximo nivel en los partidos oficiales.
El Atlético, última prueba antes del Arsenal
El Manchester City disputará el próximo domingo su último amistoso de pretemporada contra el Atlético de Madrid. Ese compromiso será la oportunidad final de Maresca para ensayar ajustes antes del duelo ante el Arsenal por la Supercopa inglesa, previsto para el 16 de agosto. El partido tendrá una importancia añadida porque permitirá medir al equipo frente a un adversario de mayor exigencia táctica y competitiva que el combinado de la K-League.
A partir de ese encuentro comenzará oficialmente la etapa posterior a Guardiola, quien ocupó durante una década el banquillo del Etihad. La transición no se limita al cambio de entrenador: también implica revisar automatismos, distribuir responsabilidades y comprobar cómo responde el vestuario a una nueva dirección. Maresca ha iniciado ese proceso con una victoria y con varios jugadores reclamando protagonismo, pero las primeras respuestas concluyentes llegarán cuando el City afronte la competición oficial y cuente con el grupo al completo.
